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Washington.- Ejerciendo más presión sobre Cuba, el gobierno del presidente Donald Trump se dispone a permitir demandas contra empresas extranjeras que hayan hecho negocios en propiedades confiscadas a estadounidenses por el gobierno cubano tras la revolución de 1959, dijo el martes un alto funcionario del gobierno.
La decisión representa un cambio en más de dos décadas de política estadounidense hacia La Habana.
El presidente Donald Trump ha estado tomando medidas para aislar al asediado mandatario venezolano Nicolás Maduro, quien se aferra al poder con la ayuda de otros países, incluyendo Cuba, China y Rusia. La nueva política en contra de La Habana podría asestar un duro golpe a los esfuerzos de Cuba para atraer inversión extranjera, y generar disputas comerciales entre Estados Unidos y Europa.
El funcionario que proporcionó los detalles habló antes de que el Departamento de Estado se pronuncie de manera oficial.
Tras el anuncio, se prevé que el asesor de seguridad nacional John Bolton discuta la nueva política durante un discurso el miércoles en Miami, en donde residen miles de exiliados.








