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Río de Janeiro, Brasil.- Brasil abolió la esclavitud en el año 1888, pero durante el Carnaval de este año, una importante escuela de samba alegará que eso nunca ocurrió realmente.
Responsables del grupo Paraiso do Tuiuti ven muchos indicios de lo que consideran “esclavitud moderna” en el mayor país de Latinoamérica.
Apuntan que Brasil es uno de los países más desiguales del mundo en términos de distribución salarial, y que sus principales políticos y empresarios son predominantemente blancos aunque más del 50% de la población se identifica como negra o mestiza.
“Nuestra música cuestiona que la esclavitud haya acabado en realidad”, dijo Jack Vasconcelos, director artístico del grupo. “Contaremos la historia de la mala costumbre que tienen los hombres de esclavizarse mutuamente”.
Una noche reciente en el vecindario de Sao Cristovao de Río de Janeiro, una zona donde solían vivir los miembros de la familia real portuguesa, miles observaban mientras la escuela ensayaba para su desfile en el Sambódromo el 11 de febrero.
“Dios mío, dios mío, ¿la esclavitud se ha extinguido?”, dice la letra en portugués.
Brasil fue el último país de América Latina en abolir la esclavitud, pero 130 años después su impacto sigue sintiéndose en esta enorme nación. La tasa de encarcelamiento entre la población negra es mucho más alta que entre los blancos, gran parte de la violencia ocurre en favelas de mayoría negra.
Responsables del grupo Paraiso do Tuiuti ven muchos indicios de lo que consideran “esclavitud moderna” en el mayor país de Latinoamérica.
Apuntan que Brasil es uno de los países más desiguales del mundo en términos de distribución salarial, y que sus principales políticos y empresarios son predominantemente blancos aunque más del 50% de la población se identifica como negra o mestiza.
“Nuestra música cuestiona que la esclavitud haya acabado en realidad”, dijo Jack Vasconcelos, director artístico del grupo. “Contaremos la historia de la mala costumbre que tienen los hombres de esclavizarse mutuamente”.
Una noche reciente en el vecindario de Sao Cristovao de Río de Janeiro, una zona donde solían vivir los miembros de la familia real portuguesa, miles observaban mientras la escuela ensayaba para su desfile en el Sambódromo el 11 de febrero.
“Dios mío, dios mío, ¿la esclavitud se ha extinguido?”, dice la letra en portugués.
Brasil fue el último país de América Latina en abolir la esclavitud, pero 130 años después su impacto sigue sintiéndose en esta enorme nación. La tasa de encarcelamiento entre la población negra es mucho más alta que entre los blancos, gran parte de la violencia ocurre en favelas de mayoría negra.








