Firmas explotan a empleados que ganan menos durante pandemia

Firmas explotan a empleados que ganan menos durante pandemia

 

Abrumados por los largos turnos y por las tasas de infección, los trabajadores esenciales que se exponen todos los días a un contagio en medio de la pandemia del coronavirus, enfrentan otro padecimiento: Patrones que no les pagan.

En épocas de recesión, las empresas son más proclives a aprovecharse de los trabajadores que ganan menos. Hay patrones que pagan menos que el sueldo mínimo, obligan al personal a trabajar en negro o se niegan a pagar horas extras. En los casos más alevosos, directamente no pagan los sueldos.

Las empresas que contratan niñeras, personal para gasolineras, meseros y guardias de seguridad figuran entre las más proclives a ser pilladas aprovechándose de sus empleados, según un análisis que hizo el Centro para la Integridad Pública usando información del Departamento de Trabajo sobre sueldos mínimos y la retención de horas extras. Tan solo en el 2019, la dependencia reprendió a unas 8.500 empresas, incluidas varias grandes, por quedarse con 287 millones de dólares de sus empleados.

Las firmas tienen poco incentivos para cumplir las leyes. La División de Sueldos y Horas del Departamento del Trabajo, que investiga a los patrones que no pagan a sus empleados, rara vez castiga a quienes cometen reiteradas faltas en este terreno, según una revisión de datos de la división. Integridad Pública consiguió información que va desde octubre del 2005 a septiembre del 2020 haciendo uso de la ley de Libertad de Información.

El organismo multó a una de cada cuatro firmas reincidentes durante ese período. Y ordenó a las empresas pagar compensaciones a sus trabajadores solo en el 14% de los casos.

Por otro lado, la división a menudo permite que las empresas no paguen todo el dinero que les debe a sus empleados. En total, 16.000 patrones evitaron pagar 20,3 millones de dólares en sueldos atrasados desde el 2005, según Integridad Pública.

"Algunas firmas hacen análisis de costo/beneficio y se dan cuenta de que les sale más barato violar las leyes, incluso si son pilladas", dijo Jenn Round, del Centro para la Innovación en la Organización de los Trabajadores de la Universidad de Rutgers.

La información del gobierno ofrece datos reveladores, aunque incompletos, acerca de una práctica que empobrece más a los trabajadores que menos ganan. 

Pero algunos economistas afirman que la retención de sueldos es tan grande que les cuesta a los trabajadores 15.000 millones de dólares al año.

Las firmas son más proclives a aprovecharse de las minorías y de los inmigrantes, según Daniel Balvin, profesor de ciencias políticas e investigador de la Northwestern University. Sus investigaciones, en base a información de la Oficina del Censo, indican que los hispanos y los inmigrantes tenían el doble de posibilidades de ganar menos que el sueldo mínimo entre el 2009 y el 2019 en comparación con los blancos. Los afroestadounidenses tenían un 50% más de posibilidades.

En un libro de próxima publicación, "Alt-Labor and the New Politics of Workers' Rights", Galvin dice que a los trabajadores que menos ganan les retuvieron aproximadamente 1,67 dólares por hora —un 21% de sus ingresos— entre el 2009 y el 2019.

Un funcionario del Departamento del Trabajo dijo que esa dependencia ordena a las empresas que paguen por daños cuando corresponde, según el caso. En general se aplican multas cuando una compañía reincide en estas prácticas o viola las leyes a sabiendas.

Yuri Callejas, una madre soltera de 40 años, limpiaba habitaciones en el Fairfield Inn & Suites de Pelham, Alabama. Callejas se quejó de que el hotel le pagaba nueve dólares la hora cuando se había comprometido a pagarle 10, según una demanda que radicó en enero del 2020. Denunció asimismo que trabajaba más de 40 horas semanales, pero no cobraba horas extras.

Su jefe se negó a ajustar su sueldo y ella renunció. Dijo que la empresa le adeudaba 1.272 dólares.

Con la ayuda de abogados del Adelante Alabama Worker Center, Callejas demandó a AUM Pelham LLC, la propietaria del hotel. La firma negó que se hubiese comprometido a pagarle 10 dólares la hora y que ella trabajase horas extras, pero llegó a un acuerdo extrajudicial. El dueño de la firma, Rakesh Patel, no respondió a pedidos de comentarios.

Callejas recibió 2.500 dólares en sueldos atrasados y daños, pero le queda una experiencia amarga.

"Cada vez que pagaba mis cuentas", relató, "no me alcanzaba el dinero".

Isaac Guazo, de Adelante Alabama, dijo que las denuncias de retención de sueldos mermaron durante la pandemia, pero que eso no quiere decir que suceda menos.

"Por el contrario", expresó. "Los empleados toleran más abusos porque cuesta encontrar otro trabajo y tienen que pagar el alquiler".

Ruth Palacios y Arturo Xelo, un matrimonio mexicano, desinfectaba habitaciones de pacientes con COVID-19 en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Trabajaron los siete días de la semana durante meses, pero no les pagaron horas extras, según Palacios. Al principio de la pandemia ganaban el sueldo mínimo local, de 15 dólares la hora, pero después de unos meses su patrón les bajó el sueldo a 12,25, según ella.

Palacios, Xelo y otros dos compañeros demandaron al dueño del centro médico, BMS Cat, en enero. La firma no respondió a pedidos de comentarios. En documentos legales negó pagar menos que el sueldo mínimo o que adeudase horas extras. El hospital no respondió a pedidos de comentarios.

"Los de abajo tienen que hablar porque la gente —los patrones— se aprovecha de sus trabajadores", declaró Palacios en una videollamada desde su casa en Queens.