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Novo Progresso, Bra.- En mayo, ante la fuerte presión para que actuara tras una serie de enormes incendios en la Amazonia, el presidente Jair Bolsonaro asignó a las fuerzas militares la protección de la selva tropical.
The Associated Press ha encontrado que en lugar de eso, la operación llamada “Brasil Verde 2” ha tenido el efecto opuesto. Bajo el control del ejército, la otrora efectiva investigación y acusación, recientemente en declive, de las autoridades brasileñas sobre la devastación de la selva tropical causada por ganaderos, agricultores y mineros se encuentra prácticamente detenida pese al repunte de la temporada de incendios de este año.
El ejército de Brasil parece enfocarse en docenas de proyectos construcción de caminos y puentes que permiten que las exportaciones fluyan con mayor rapidez hacia los puertos y faciliten al acceso a las áreas protegidas, lo que expone a la selva tropical a una mayor explotación. Los expertos señalan que los incendios y la deforestación están llevando a la selva tropical más grande del mundo a un punto de inflexión, después del cual dejará de generar las lluvias suficientes para sustentarse a sí misma.
La Amazonia ha perdido aproximadamente 17% de su área original y, al ritmo actual, llegará al punto de inflexión en los próximos 15 a 30 años, detalló Carlos Nobre, prominente meteorólogo.








