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Londres, Ing.- Representantes de la realeza, la política y el alto mando militar se reunieron en la Abadía de Westminster el viernes al cumplirse medio siglo del programa nuclear naval británico, aunque los organizadores aseguran que no se trata de agradecer a Dios por las armas atómicas.
El príncipe Guillermo, la secretaria de Defensa Penny Mordaunt y oficiales navales asistieron al oficio en honor de los submarinos nucleares y sus tripulaciones. Desde abril de 1969 al menos un submarino británico armado con misiles nucleares patrulla los mares en todo momento, en una misión llamada Operación Implacable que ya lleva 50 años.
La abadía dijo que el oficio no era un festejo sino un reconocimiento a la Marina Real por su apego al “mantenimiento efectivo de la paz”. “Oramos para que la Marina Real nunca se vea obligada a usar estas fuerzas terribles en guerra y que siga disuadiendo a otros de su empleo”, dijo el deán de Westminster, John Hall.
El príncipe Guillermo, comodoro en jefe del servicio submarino, leyó un pasaje de la Biblia.
Varios Grupos pacifistas condenaron el oficio y unos 200 clérigos anglicanos firmaron una carta por su cancelación.
Varias decenas de manifestantes, entre ellos sacerdotes anglicanos, realizaron una protesta frente a la abadía.








