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Israel amenaza con repetir la campaña militar en el campo de refugiados de Yenín

Por EFE

Julio 06, 2023 11:29 a.m.

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Foto: EFE

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JERUSALÉN (EFE).- La campaña militar israelí en Yenín, que terminó ayer tras 48 horas de combates con las milicias palestinas, no es una operación aislada e Israel ha asegurado que la repetirá para "acabar con el terrorismo" y evitar que ese punto al norte de Cisjordania ocupada se convierta en la próxima Gaza.

"Es un aviso de nuestros próximos pasos. Esta no es, de ninguna manera, la última acción que tomaremos. Haremos todo lo necesario, desde tierra o aire, para combatir a los terroristas", afirmó ayer Netanyahu sobre la operación en Yenín.

La incursión en el campo de Yenín, histórico bastión del movimiento miliciano palestino, implicó más de mil efectivos terrestres, pero también aviación y drones para atacar por primera vez en casi dos décadas, lo que la convierte en la de mayor envergadura en Cisjordania ocupada desde la Segunda Intifada (2000-2005).

"Terminamos una acción integral contra el enclave terrorista en Yenín, ya no es un refugio seguro para terroristas", agregó Netanyahu en una visita a la base de la Fuerza Aérea israelí en Palmachim, en la que vaticinó una "nueva era en la lucha contra el terrorismo", en la que unidades aéreas prestarán apoyo a fuerzas terrestres.

¿CAMBIO DE ESTRATEGIA?

Estas palabras sugieren un cambio de estrategia de Israel en el norte de Cisjordania -donde se espera otra operación militar al corto o medio plazo en Yenín o Nablus-, que traslade la guerra al espacio aéreo, como ya hicieron en Gaza desde 2014.

La operación estaba centrada en desarticular a la Brigada de Yenín, que aglutina a las milicias de todas las facciones unidas desde el año pasado -incluidas Hamás y la Yihad Islámica, fuerzas dominantes en Gaza-, y que Israel considera el "mayor foco de terrorismo en la zona", ya que no sólo se enfrenta a las tropas cuando entran al campo, sino que ha cometido medio centenar de ataques contra objetivos israelíes en lo que va de año.

Israel ve con preocupación la creciente influencia de la Yihad Islámica y Hamás, que gobierna Gaza desde 2007; que son "satélites" de Irán, potencia enemiga que estaría financiando, armando y entrenando a las nuevas milicias palestinas, según las autoridades israelíes.

"La agresión en Yenín es similar a la estrategia llevada a cabo en Gaza en los últimos años, la destrucción de infraestructura civil como castigo colectivo a la población palestina con el pretexto de atacar lo que ellos llaman terrorismo", aseguró a EFE el analista palestino Sam Bahour.

Bahour se refirió a la "gazificación de Cisjordania", lo que implicará la aniquilación de cualquier posible desarrollo económico en la zona, donde la ocupación israelí y el desempleo hacen que "los palestinos, sobretodo los jóvenes, hayan perdido la esperanza y opten por la violencia", como ya ha ocurrido en el campo de refugiados de Yenín.

ÉXITO O FRACASO

El analista consideró que la última operación fue "un fracaso desde el punto vista militar para Israel", ya que muchos milicianos lograron escapar del campo por túneles en las primeras horas de la incursión. Doce milicianos -cuatro de ellos menores- murieron en combate, y de los 120 arrestados, menos de 30 siguen detenidos, según la prensa israelí. "Solo han logrado castigar a la población civil", agregó Bahour.

Sin embargo, en Israel -Gobierno, Ejército y analistas- han alabado la operación como "un éxito", que ha servido para desmantelar la infraestructura militar de la Brigada de Yenín y como elemento de disuasión para todos los grupos armados palestinos que han proliferado en el norte de Cisjordania, donde el Ejército israelí ya acometía intensas redadas casi diarias en el último año que han dejado cientos de muertos palestinos.

El campo de Yenín -que alberga a casi 20,000 personas en medio kilómetro cuadrado, refugiados que perdieron sus hogares en 1948 cuando se creó el Estado de Israel- enterró ayer a los 12 "mártires" que ha dejado la operación, además de unos 150 heridos, incluidos civiles. Un soldado israelí también murió, probablemente por fuego amigo.

Con un 70% de paro y las restricciones de movimiento que impone Israel, la mayoría de los jóvenes del campo -donde la mitad de la población es menor de edad- no ven más salida que unirse a las milicias, un caldo de cultivo que grupos extremistas armados están aprovechando para ganar terreno, a costa de la una Autoridad Nacional Palestina, debilitada y deslegitimada.

"No es suficiente con destruir las organizaciones terroristas en Yenín. Se trata de quien asume el control de al seguridad en la zona. Israel tiene que contribuir a reforzar las fuerzas de seguridad de la ANP para evitar que grupos extremistas lo recuperen como ocurrió en Gaza", indicó el coronel retirado israelí Dany Tirza.