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Nueva Delhi.- Un gran experimento no planificado está cambiando la Tierra. Mientras las cuarentenas obligan a personas de todo el mundo a quedarse en casa para frenar la propagación del nuevo coronavirus, el aire se ha limpiado, aunque sea temporalmente. El smog ha dejado de asfixiar a Nueva Delhi, una de las ciudades más contaminadas del mundo, e India tiene vistas inéditas en las últimas décadas.
La contaminación por dióxido de nitrógeno en el noreste de Estados Unidos ha bajado un 30%. El nivel de contaminación del aire en Roma entre mediados de marzo y mediados de abril descendió un 49% con respecto al año anterior. Las estrellas parecen más visibles por la noche.
También se avistan animales en lugares y a horas poco habituales. Los coyotes han deambulado por la céntrica avenida Michigan de Chicago y por las inmediaciones del Puente Golden Gate de San Francisco. Un puma vagó por las calles de Santiago, Chile.
Las cabras tomaron una localidad en Gales. Y en India su ya temeraria vida salvaje ha ido un paso más allá y monos hambrientos entraron a algunas viviendas y abrieron los refrigeradores en busca de comida.
Cuando la gente se queda en casa, la Tierra se convierte en un lugar más limpio y salvaje.
“Esto nos está dando una visión bastante extraordinaria del desastre que estamos causando los humanos en nuestro hermoso planeta”, dijo el científico conservacionista Stuart Pimm, de la Universidad de Duke. “Esto nos da la oportunidad de ver, por arte de magia, cuánto mejor podría ser”.
Comparado con los cinco últimos años, la contaminación del aire durante el mes de marzo bajó un 46% en París; un 35% en Bengaluru, India; un 38% en Sydney; un 29% en Los Ángeles; un 26% en Río de Janeiro y un 9% en Durban, Sudáfrica, según las mediciones de la NASA.
En Adelaida, Australia, la policía compartió un video de un canguro saltando por el centro, casi desierto, y una manada de chacales ocupó un desierto parque en Tel Aviv, Israel.
“Hay cosas positivas para la vida salvaje en lo que, de otro modo, es un momento bastante catastrófico para los humanos”, apuntó por su parte David Godfrey, director ejecutivo de Sea Turtle Conservancy.








