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Las protestas no pierden fuelle en toda Francia

Por EFE

Marzo 24, 2023 03:00 a.m.

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París, Fra.- Los sindicatos franceses no dan tregua en su pulso social contra la reforma de las pensiones del presidente, Emmanuel Macron, el principal destinatario de las críticas durante la novena jornada de movilización, empañada por altercados provocados por individuos violentos en varias ciudades.

Las más de 300 manifestaciones convocadas en el país concentraron a 3.5 millones de personas, según los datos sindicales, lo que supone igualar el récord del pasado 7 de marzo, aunque las cifras del Gobierno son más modestas, poco más de un millón, ligeramente inferior a otras jornadas.

Los disturbios en Francia al margen de las manifestaciones contra la reforma de las pensiones de Emmanuel Macron provocaron heridas a 149 agentes y 172 detenidos, según los datos ofrecidos por el ministro del Interior, Gérald Darmanin.

La presión sigue, porque los sindicatos convocaron una nueva jornada de protesta para el próximo día 28 y aseguraron que vendrán otras más tarde, lo que amenaza con enquistar la situación.

Los eslóganes contra el presidente fueron los más repetidos en las manifestaciones, que como en los días previos acabaron en muchos casos con actos vandálicos y altercados con la policía, pese a los constantes llamamientos de los dirigentes sindicales a evitar este tipo de acciones que amenazan con enturbiar su reivindicación.

París volvió a estar bajo el foco, tanto por la amplitud de la manifestación (800,000 personas según los sindicatos, 119,000 según Interior, en ambos casos récord) como por las imágenes de los altercados con la policía.

A diferencia de otras ocasiones, los violentos actuaron antes incluso de la llegada de la cabecera oficial de la manifestación sindical, que ajena a los disturbios discurrió con normalidad, pero por un trayecto jalonado de las cenizas de pequeños incendios, escaparates resquebrajados y mobiliario urbano derruido y con la humareda de los gases lacrimógenos utilizados por la policía todavía en el ambiente.

Ese era el escenario, aún caliente, de una batalla campal entre los militantes violentos, vestidos de negro y con la cabeza y el rostro cubiertos, que lanzaron proyectiles a los antidisturbios que tuvieron que multiplicarse para aplacar sus acciones.

Situaciones similares se vivieron en Rennes, donde la policía utilizó dos cañones de agua para dispersar a los manifestantes, pero también en Nantes, Lorient, Burdeos o Marsella, donde se repitieron escenas de guerrilla urbana que recordaron hace tres años con los chalecos amarillos.