Lula vuelve a su trinchera

El expresidente brasileño asistió a su cuartel político, para reunirse con sus seguidores

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Lula vuelve a su trinchera

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Sao Bernardo do Campo, Bra.- En los alrededores del sindicato de los metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, una pancarta teñida de rojo celebra el regreso del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva después de 580 días en prisión: “Bienvenido a la libertad, compañero”.

Era poco más del mediodía cuando los petardos anunciaban la llegada de Lula a la sede del sindicato, su cuartel político, el refugio donde pasó sus últimas 48 horas atrincherado antes de ser arrestado para cumplir una pena de 8 años y 10 meses de prisión tras ser hallado culpable de corrupción y blanqueo de capitales.

La escena remitía a la de aquel 7 de abril de 2018: cientos de simpatizantes vestían camisetas rojas, levantaban el puño y entonaban los cánticos de siempre (“Lula, guerrero, del pueblo brasileño”). Pero hoy, a diferencia de aquel sábado otoñal, el clima era de fiesta y las lágrimas de alegría.

El conductor Heleno Matos estuvo en Sao Bernardo do Campo hace 1 año y 7 meses, cuando Lula fue arrestado, y ayer regresó al sindicato para mostrarle a su hijo de 8 años la historia que “los medios no cuentan” sobre el “mejor presidente de la historia de Brasil”.

“Lula es la esperanza del futuro y eso es lo que le enseño a mis hijos”, aseguró este hombre de 48 años.

Y con ese mensaje de esperanza Lula se dirigió a sus seguidores, los mismos que entonces intentaron impedir que el exjefe de Estado se entregara a las autoridades para comenzar a cumplir su condena en la sede de la Policía Federal de Curitiba.

“Este joven tiene la excitación de los 20 años, la energía de los 30 y la experiencia de los 70 y estará en la calle con todos ustedes, para no dejar que destruyan nuestro país”, sostuvo Lula, vestido con un traje negro y acompañado por su novia y prometida, la socióloga Rosangela da Silva.

El expresidente intentó mostrar su versión más conciliadora (“Durante 580 días me preparé espiritualmente para no odiar, no tener sed de venganza, no odiar a mis torturadores”), pero las duras críticas vertidas hacia sus principales detractores revelaron su intención de seguir firme en la batalla política.