A-AA+
Una mujer de 49 años de edad, enferma de Esclerósis Lateral Amiotrófica (ELA), se convirtió en la primera paciente en morir en Italia tras renunciar a las curaciones médicas, como lo permite la llamada ley del Biotestamento, recientemente aprobada.
Patrizia Cocco, titular de una agencia de viajes y residente en la norteña ciudad de Nuoro, falleció el sábado pasado en su domicilio luego de haber manifestado cuatro veces (como lo establece la ley) ante un equipo médico y dos testigos, su voluntad de renunciar a la ventilación mecánica.
Según medios locales, es el primer caso de “muerte asistida” desde que entró en vigor en vìa definitiva la nueva normativa el pasado 31 de enero.
Dijeron que la paciente fue puesta bajo sedación profunda ante la presencia de los testigos, un psicólogo, un enfermero de terapias paliativas, un reanimador, un anestesista y un médico de la sanidad pública, luego de lo cual fue “desconectada”.
En la práctica le fue suspendida la ventilación mecánica y murió sin dolor.
“Fue una decisión de Patrizia muy lúcida y valiente”, explicó el abogado y primo de la paciente, Sebastian Cocco.
Recordó que la nueva ley permite a los médicos ejecutar inmediatamente la voluntad de los pacientes de suspender las terapias sin necesidad de recuririr a un juez.
“Patrizia Cocco esperaba desde hace años la ley que tutela el derecho a la salud, a la dignidad y a la autodeterminación. Se sentía prisionera de la enfermedad y vivía en unas condiciones que no podía soportar”, agregó.
La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa que provoca una parálisis muscular progresiva de tipo mortal.
La llamada ley del Biotestamento italiana contempla la posibilidad de que los ciudadanos, en pleno uso de sus facultades mentales, puedan decidir anticipadamente las terapias médicas que aceptarían o rechazarían en caso de llegar a contraer una enfermedad invalidante o quedar incapacitados irreversiblemente.
En particular el texto prevé que, bajo respeto de la Constitución, ningún tratamiento sanitario pueda ser iniciado o proseguido sin el permiso libre e informado de la persona interesada.
Patrizia Cocco, titular de una agencia de viajes y residente en la norteña ciudad de Nuoro, falleció el sábado pasado en su domicilio luego de haber manifestado cuatro veces (como lo establece la ley) ante un equipo médico y dos testigos, su voluntad de renunciar a la ventilación mecánica.
Según medios locales, es el primer caso de “muerte asistida” desde que entró en vigor en vìa definitiva la nueva normativa el pasado 31 de enero.
Dijeron que la paciente fue puesta bajo sedación profunda ante la presencia de los testigos, un psicólogo, un enfermero de terapias paliativas, un reanimador, un anestesista y un médico de la sanidad pública, luego de lo cual fue “desconectada”.
En la práctica le fue suspendida la ventilación mecánica y murió sin dolor.
“Fue una decisión de Patrizia muy lúcida y valiente”, explicó el abogado y primo de la paciente, Sebastian Cocco.
Recordó que la nueva ley permite a los médicos ejecutar inmediatamente la voluntad de los pacientes de suspender las terapias sin necesidad de recuririr a un juez.
“Patrizia Cocco esperaba desde hace años la ley que tutela el derecho a la salud, a la dignidad y a la autodeterminación. Se sentía prisionera de la enfermedad y vivía en unas condiciones que no podía soportar”, agregó.
La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa que provoca una parálisis muscular progresiva de tipo mortal.
La llamada ley del Biotestamento italiana contempla la posibilidad de que los ciudadanos, en pleno uso de sus facultades mentales, puedan decidir anticipadamente las terapias médicas que aceptarían o rechazarían en caso de llegar a contraer una enfermedad invalidante o quedar incapacitados irreversiblemente.
En particular el texto prevé que, bajo respeto de la Constitución, ningún tratamiento sanitario pueda ser iniciado o proseguido sin el permiso libre e informado de la persona interesada.







