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Santiago de Chile.- La oposición chilena rechazó el lunes el anuncio del gobierno de un congreso constituyente que formule una nueva carta magna que sea ratificada en un posterior plebiscito, lo que se suma a los fallidos intentos por calmar el estallido social que ya lleva 25 días.
Los puntos de disenso, incluso entre algunos congresistas oficialistas, radican en que el mecanismo propuesto por el presidente Sebastián Piñera estará a cargo de los congresistas en ejercicio, que mayoritariamente tienen una muy baja aprobación ciudadana, y en la realización de un plebiscito al final del proceso y no antes para conocer las demandas ciudadanas.
La vocera de gobierno, Karla Rubilar, afirmó el lunes que “nuestro camino no es la asamblea constituyente... pero debe ser con participación activa” en un virtual portazo a la exigencia de la oposición de que sea una asamblea elegida democráticamente la que redacte una nueva carta magna para luego disolverse.
Marcelo Mella, analista de la Universidad de Santiago de Chile, dijo a The Associated Press que “con los niveles de aprobación que tiene el Congreso y el gobierno, la legitimidad (del proceso) es un bien muy escaso dentro de la clase política como para suponer que sectores de la oposición... vayan a aceptar esto como un procedimiento legítimo”.
La constitución chilena, que privatizó los servicios básicos, creó sistemas de educación y salud a los que se puede acceder según el poder adquisitivo y consagró el libre mercado, fue impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Unas 200 personas portando banderas chilenas ingresaron a los jardines de la vieja sede del Congreso en Santiago demandando una asamblea constituyente.
En el lugar, en el centro de la capital chilena, el ministro coordinador de la presidencia con el Congreso, Felipe Ward, admitió que aún no hay una propuesta detallada que amplíe el anuncio de la víspera.








