Palestinos se reúnen en la valla de separación en Gaza contra marcha de israelíes en Jerusalén

GAZA (EFE).- Cientos de palestinos se reunieron este jueves ante la valla de separación con Israel en Gaza para expresar su rechazo a la polémica Marcha de las Banderas de Jerusalén convocada para hoy.
En dicha marcha, que se celebra anualmente, varios miles de ultranacionalistas israelíes recorren la ciudad para conmemorar la toma de la parte oriental de Jerusalén, el 7 de junio de 1967, por parte de las tropas israelíes.
En medio de un repunte de tensión regional que la semana pasada derivó en una escalada militar entre Israel y la Yihad Islámica en Gaza, los congregados en la Franja formaron parte en una marcha de banderas palestinas convocada para contrarrestar la marcha israelí.
Los movilizados quemaron neumáticos, ondearon banderas palestinas y cantaron consignas contra Israel, mientras fuerzas israelíes apostadas al otro lado de la valla de separación lanzaron botes de gas lacrimógeno desde drones para dispersar a los congregados.
Se registraron movilizaciones similares en lugares de Cisjordania ocupada como la ciudad de Yenín, uno de los principales focos de tensión con Israel, donde hubo grupos que también salieron con banderas palestinas.
Todo ello se produce ante la atenta mirada del grupo islamista Hamás -gobernante en Gaza-, la propia Yihad Islámica y otras milicias palestinas del enclave costero, que amenazaron a Israel con volver a disparar cohetes hacia su territorio si los participantes de la marcha de esta tarde en Jerusalén cruzan "la línea roja".
Para los palestinos, esta movilización -que cruza las calles de la Ciudad Vieja y obliga a miles de ellos a clausurar sus negocios y encerrarse- es una provocación y una expresión agresiva de la ocupación.
Por la marcha de hoy -igual que en años previos-, se registraron ya incidentes en que jóvenes israelíes -muchos judíos nacionalistas, colonos o cercanos al sionismo religioso- insultaron y agredieron a palestinos en el área de la Ciudad Vieja de Jerusalén. También lanzaron botellas, piedras y palos de madera a periodistas, todo ante un fuerte dispositivo de seguridad de más de 3.000 agentes.
Entre los participantes en la movilización hay miembros de la coalición derechista israelí de Benjamín Netanyahu, entre ellos el diputado Yuli Edelstein del partido Likud del propio primer ministro o el antiárabe Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional.
Igual que en el pasado, este último ha sido acusado de exacerbar tensiones con los palestinos y dar legitimidad al sector más extremista de participantes de la marcha, que tienden a formar parte del sector ultranacionalista israelí que Ben Gvir representa.
Un portavoz de Hamás consideró esta tarde que la Marcha de las Banderas israelí es "provocativa" y "una faceta más de la guerra religiosa librada" por Israel.
"Nuestro pueblo continuará frustrando los planes de la ocupación (Israel) para judaizar Jerusalén", agregó.
Asimismo, aseguró que cualquier intento israelí de violar el estatus quo en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén -tercer lugar más sagrado del islam y símbolo nacional palestino- supondrá "introducir a toda la región en un estado de gran tensión".
Esta mañana, religiosos y nacionalistas israelíes accedieron en gran número al complejo de la Mezquita de Al Aqsa, en un intento de grupos ultranacionalistas israelíes para llevar al máximo posible de judíos al interior del recinto, lo que suele ser considerado como una provocación para los palestinos. Entre los que accedieron al recinto había ministros del Gobierno israelí.
Jordania -que administra el complejo a través de la institución islámica Waqf- condenó lo que consideró "un asalto" por parte de nacionalistas israelíes en Al Aqsa, y se quejó de las acciones "inaceptables" acaecidas en la parte oriental de la urbe.
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