León XIV pide diálogo y evitar conflicto; considera a jóvenes católicos un signo de esperanza
El papa calificó a San Marino como un modelo de buena política y pidió defender la dignidad humana en la vida pública.

SAN MARINO (AP) — El papa León XIV aprovechó el sábado una visita a la diminuta República de San Marino, sin salida al mar, y una importante reunión católica en la ciudad italiana de Rímini para lanzar uno de sus exhortos más enérgicos hasta la fecha contra la guerra, la polarización y la división social, instando a los creyentes a fomentar el diálogo y la amistad en un mundo fracturado.
León XIV en Rímini: llamado a diálogo y fraternidad en crisis global
Al dirigirse a decenas de miles de personas en Rímini, León XIV advirtió contra una cultura que “rearma las mentes, las palabras y las naciones” y sostuvo que los cristianos deben responder con misericordia, encuentro y un compromiso con la paz.
También transmitió un mensaje de aliento a los jóvenes católicos, diciéndoles que son “una señal de que el futuro es prometedor, ¡y no una amenaza!”.
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Papa León XIV visita San Marino y destaca legado de libertad
En San Marino, el papa reflexionó sobre el legado de los santos Marino y León, a quienes atribuyó el mérito de haber contribuido a crear una sociedad arraigada en la libertad, el respeto mutuo y la comunidad.
El pontífice señaló que ambos santos tradujeron el mensaje cristiano en “una nueva comunidad y un modelo político, fuertemente caracterizado por los principios cristianos de libertad, respeto mutuo y comunión”, un legado que, según afirmó, sigue dando forma a la república en la actualidad.
Los orígenes de San Marino, una nación de unos 35.000 habitantes que está completamente rodeada por Italia, se remontan al siglo IV. Está gobernada por un Parlamento de 60 miembros que elige a dos capitanes regentes cada seis meses para que ejerzan conjuntamente como jefes de Estado, un mecanismo de reparto de poder concebido para evitar la concentración de autoridad.
Poniendo como ejemplo el microestado, el papa sostuvo que las pequeñas comunidades políticas pueden ofrecer lecciones de servicio público y cohesión social en un momento de creciente división y desconfianza.
León XIV es el tercer papa que visita San Marino, después que san Juan Pablo II lo hiciera en 1982 y Benedicto XVI en 2011.
El pontífice estadounidense elogió una sociedad “construida sobre el respeto a la propia libertad y a la de los demás y, sobre todo, sobre el respeto a la sagrada voluntad de Dios”.
Advirtió que las sociedades modernas afrontan crecientes amenazas derivadas de la violencia, la fragmentación social y las ideologías que anteponen el interés propio al bien común.
“Vivimos en un mundo herido por muchos conflictos”, manifestó citando el aumento de la violencia, los cierres y el miedo a los demás. Instó a los cristianos a responder mediante el perdón, la solidaridad y la preocupación por los vulnerables.
León describió también a San Marino como un “laboratorio de buena política” y pidió que la vida pública defienda la dignidad de toda persona humana “desde la concepción hasta la muerte natural”, un lenguaje que suelen utilizar los funcionarios vaticanos y líderes católicos al referirse a la oposición de la Iglesia al aborto y la eutanasia.
En 2021, los votantes de San Marino aprobaron en referéndum la legalización del aborto durante las primeras 12 semanas de gestación, revocando una prohibición vigente desde hacía décadas. La consulta representó un cambio significativo en la ley y en la política pública de un país con profundas raíces católicas.
Aunque León XIV no abordó directamente el referéndum, recalcó en repetidas ocasiones la necesidad de que los sistemas políticos, sociales y económicos sitúen la dignidad humana en el centro. Advirtió contra modelos que se presentan como liberadores, pero que en última instancia no logran servir a la persona humana ni al bien común.
Papa León XIV visita San Marino y destaca legado de libertad
Más tarde el sábado, León se dirigió al Encuentro anual de Rímini —un importante festival cultural católico organizado por el movimiento Comunión y Liberación— e instó a los católicos a responder a un mundo marcado por la guerra, la división y la desigualdad con diálogo, amistad y encuentro.
Subrayó que la paz se construye por personas “a quienes les gusta encontrarse unas con otras y no tienen miedo de relacionarse unas con otras”, y sostuvo que la dignidad humana debe estar por encima de las divisiones políticas, sociales e ideológicas.
En algunos de sus comentarios más contundentes hasta la fecha sobre las tensiones globales, advirtió contra lo que describió como una creciente cultura de confrontación y militarización.
Los cristianos deben reconocer que “no puede haber enemigos”, y que incluso los adversarios son “un hermano o una hermana a quien mirar a los ojos y encontrar en la verdad”, añadió León XIV.
Exhortó a los católicos a desafiar los sistemas que alimentan la pobreza, la desigualdad y el conflicto.
“Pongamos al descubierto las estructuras injustas de poder que están en la raíz de la pobreza, la desigualdad, la guerra y los desastres ambientales”, dijo, al tiempo que instó a los creyentes a liberar “el trabajo de la idolatría del beneficio” y a “desarmar el desarrollo tecnológico cuando se vuelve invasivo y destructivo”.
Una parte significativa del discurso del papa se centró en los jóvenes, a quienes León presentó como una fuente de esperanza en un momento en que muchos temen el futuro.
Animando a los jóvenes católicos a comprometerse con la sociedad en lugar de replegarse en comunidades cerradas, los exhortó: “¡No tengan miedo de entregarse plenamente!” y “¡Salgan al encuentro de todos!”.
Haciéndose eco de temas impulsados por su predecesor, el papa Francisco, León XIV también animó a los católicos a abrazar la escucha y el diálogo, sosteniendo que la Iglesia crece por la atracción de un testimonio auténtico más que por el proselitismo.
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