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Bogotá, Col.- Los pobladores de América, continente en donde hay 11,56 millones de casos confirmados y 417.695 muertos a causa del coronavirus, se resisten hoy a perder por culpa de la pandemia algo tan arraigado a sus costumbres como los rituales fúnebres.
A pesar de que según la Organización Mundial de la Salud la situación de los países en esta región, la más golpeada por la COVID-19, es “muy diversa” y la enfermedad “no cede” de forma significativa, los entierros se siguen realizando a lo largo y ancho de este territorio, aunque en algunos casos con la presencia de menos acompañantes.
Un ejemplo de ello es lo que ocurre en México, nación con una estrecha relación y profundo respeto hacia la muerte.
Por ello, en el cementerio San Pedro de Tláhuac, ubicado en Ciudad de México y que permanece cerrado al público por la crisis sanitaria, se hacen sepelios, en varios de los cuales se ha desafiado a la pandemia al reunir hasta a 200 personas.
A estos espacios de México los dolientes llevan tequila, ofrendas florales y música para darle el último adiós a sus seres queridos, víctimas fatales del coronavirus.
Por otra parte, en la ciudad boliviana de La Paz, la Alcaldía anunció la habilitación de un área de 5.000 metros cuadrados en el llamado bosquecillo de Pura Pura para enterrar a unos 1.300 fallecidos por la COVID-19.
El hecho generó voces a favor y en contra, ya que mientras los vecinos de la zona se oponen por considerar que el lugar es un relleno de tierra que en tiempo de lluvias puede dejar al descubierto los cadáveres, las autoridades justifican la polémica acción pues el Cementerio General de La Paz ha reportado un incremento en la recepción de fallecidos.
AMÉRICA QUIERE MÁS VIDA
Sin abandonar los rituales pero con el objetivo de que en América Latina la vida le gane la batalla a la muerte por el virus, en Brasil, el segundo país más castigado en el mundo por la pandemia, después de Estados Unidos, ya se están probando en humanos vacunas experimentales.
A la fecha se prueban las procedentes del Reino Unido y China, otra fruto de una alianza entre compañías de Alemania y Estados Unidos, y se espera que pronto lo haga la rusa, a pesar de las dudas que ha despertado esta última en la OMS.
Por su parte, el Gobierno de Ecuador, nación en donde hay 101.751 personas infectadas, anunció este domingo que ha emprendido negociaciones con varias compañías farmacéuticas extranjeras para fabricar vacunas.
Mientras tanto, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos anunció que ha autorizado por la vía urgente un test de COVID-19 basado en muestras de saliva.








