Surge un nuevo riesgo volcánico

Santa Cruz de La Palma, Esp.- El terreno ganado por la lava al mar en la isla de La Palma, el llamado delta lávico (“fajana”), corre el riesgo de derrumbarse, si continúa su avance a profundidades mayores en el océano, lo que iría acompañado de la liberación brusca de gases, con explosiones hidromagmáticas y olas.
Este viernes, las miradas se centran en ver la evolución del delta, dado que ha alcanzado el límite de la plataforma insular y es previsible que continúe su avance, lo que podría conllevar el derrumbe de su frente.
Desde hace unos días, la erupción del volcán de Cumbre Vieja, que comenzó el pasado 19 de septiembre, está en una fase estable o “valle”, pues no hay patrones significativos en las deformaciones, las emisiones diarias de dióxido de azufre alcanzan las 4.994 toneladas y la emisión difusa de dióxido de carbono es de 1.668 toneladas diarias, parecido a días anteriores.
Entre los parámetros que se monitorizan en torno a la actividad volcánica, dos centran la atención este viernes: la calidad del aire, que sigue “regular”, según el Plan de Emergencia Volcánica de Canarias, y la sismicidad.
Sobre la calidad del aire, las condiciones meteorológicas son desfavorables, aunque se prevé que la situación mejore a partir del sábado con el giro del viento a componente norte entre los 1.500 y 5.000 metros y una elevación de la inversión térmica, estancada ahora en 700 metros.
La sismicidad ha aumentado en número e intensidad, siempre a una profundidad superior a los 10 kilómetros, lo que hace que la posibilidad de un nuevo centro eruptivo alejado del cono principal sea de momento “escasísima”, a juicio de los expertos.
En concreto, el español Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha localizado 180 terremotos en la zona afectada por la reactivación volcánica desde las 10.00 GMT del 6 de octubre, de los que 56 han sido sentidos por la población.
La lava cubre ya una superficie de 471,8 hectáreas, 40,6 hectáreas más que el jueves, tras producirse una bifurcación cerca de la costa, al suroeste de la colada principal, un apéndice que se encuentra a unos 150 metros del mar.
Entre las áreas afectadas por la lava hay 102 hectáreas de cultivo, en su mayor parte (59,39) de plataneras, y los kilómetros de carretera cubiertos por la lava ascienden a 26,47, mientras que no hay datos de las edificaciones destruidas, más de 700 conforme a mediciones anteriores.
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