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Cientos de trabajadores agrícolas originarios de Malí protestaron hoy en el municipio de San Ferdinando, en la sureña región italiana de Calabria, por el asesinato de uno de sus compatriotas perpetrado por desconocidos.
Soumalia Sacko, migrante maliense de 29 años de edad, murió el sábado pasado cuando un desconocido le disparó mientras cargaba algunas láminas dentro de una fábrica abandonada en San Ferdinando, en la provincia calabresa de Vibo Valentia.
Los carabineros indagan las causas del homicidio y por ahora han excluido el motivo racial.
Aparentemente el hombre que disparó estaba ya en el luigar de los hechos, cuando Sacko y dos de sus compatriotas llegaron a la fábrica abandonada de San Calogero, para recolectar láminas que planeaban usar para los techos de sus chozas en un campamento vecino.
Según los medios, las investigaciones apuntan a que se habría tratado de un crimen de la mafia, que no habría tolerado la “invasión” de su zona de influencia.
La víctima contaba con permiso legal de residencia, estaba inscrito al sindicato Usb (Unión Sindical de Base), dentro del cual se dedicaba a la defensa de los trabajadores agrícolas extranjeros explotados en la llanura de Gioia Tauro y obligados a vivir en chozas o en un campamento levantado por la Protección Civil.
La USB proclamó este lunes una jornada de huelga de trabajadores agrícolas en la zona para protestar por el asesinato.
Pero además cientos de inmigrantes desfilaron frente al municipio de San Ferdinando para exigir justicia, aunque la intervención de la policía evitó que la manifestación degenerara.
A primera hora de hoy unos 30 inmigrantes incendiaron varios contenedores de basura en protesta y bloquearon el acceso a las barracas en las que habitan los trabajadores agrícolas.
En enero pasado un incendio destruyó varias chozas y causó la muerte de la maliense Becky Moses, luego de lo cual Protección Civil levantó un campamento aledaño dotado con comedor, regaderas y dormitorios, pero insuficiente para alojar a todos los inmigrantes.
Soumalia Sacko, migrante maliense de 29 años de edad, murió el sábado pasado cuando un desconocido le disparó mientras cargaba algunas láminas dentro de una fábrica abandonada en San Ferdinando, en la provincia calabresa de Vibo Valentia.
Los carabineros indagan las causas del homicidio y por ahora han excluido el motivo racial.
Aparentemente el hombre que disparó estaba ya en el luigar de los hechos, cuando Sacko y dos de sus compatriotas llegaron a la fábrica abandonada de San Calogero, para recolectar láminas que planeaban usar para los techos de sus chozas en un campamento vecino.
Según los medios, las investigaciones apuntan a que se habría tratado de un crimen de la mafia, que no habría tolerado la “invasión” de su zona de influencia.
La víctima contaba con permiso legal de residencia, estaba inscrito al sindicato Usb (Unión Sindical de Base), dentro del cual se dedicaba a la defensa de los trabajadores agrícolas extranjeros explotados en la llanura de Gioia Tauro y obligados a vivir en chozas o en un campamento levantado por la Protección Civil.
La USB proclamó este lunes una jornada de huelga de trabajadores agrícolas en la zona para protestar por el asesinato.
Pero además cientos de inmigrantes desfilaron frente al municipio de San Ferdinando para exigir justicia, aunque la intervención de la policía evitó que la manifestación degenerara.
A primera hora de hoy unos 30 inmigrantes incendiaron varios contenedores de basura en protesta y bloquearon el acceso a las barracas en las que habitan los trabajadores agrícolas.
En enero pasado un incendio destruyó varias chozas y causó la muerte de la maliense Becky Moses, luego de lo cual Protección Civil levantó un campamento aledaño dotado con comedor, regaderas y dormitorios, pero insuficiente para alojar a todos los inmigrantes.







