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Kabul, Afganistán.- Afganistán concluyó este sábado una jornada electoral tranquila, sin ningún ataque de relevancia, a pesar de las continuas amenazas durante las últimas semanas de los talibanes, que sin embargo sí lograron su objetivo de atemorizar a la población, con una aparente baja participación a falta de los datos oficiales.
“La campaña de los talibanes de interrumpir el proceso electoral ha fracasado por completo y sus planes fueron desbaratados y frustrados”, aseguró en una rueda de prensa en Kabul el ministro de Interior afgano, Masoud Andarabi.
Las acciones insurgentes, que se redujeron a lanzamientos de morteros y detonaciones de bombas caseras, dejaron dos policías muertos y otras 40 personas heridas, entre ellas 37 civiles.
Además, de los 4.928 centros electorales habilitados, solo en 37 se tuvo que cancelar la votación por problemas de seguridad y logísticos, señaló Andarabi.
Para garantizar la seguridad a pie de urna, las autoridades afganas desplegaron a 72.000 miembros de las fuerzas de seguridad y pusieron en alerta a otros 30.000.
En el caso de Kabul, la capital parecía este sábado una ciudad fantasma, con calles cortadas y controles de seguridad cada pocos metros, mientras la sobrevolaban helicópteros militares.
Aunque el recuento de votos ya ha comenzado, los resultados preliminares no se conocerán hasta el próximo 19 de octubre, mientras que se espera que los datos finales se anuncien hasta el 7 de noviembre.








