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Un eventual diálogo con EEUU hace estallar a los conservadores contra el presidente iraní

Por EFE

Octubre 23, 2020 12:19 p.m.

Hasan Rohaní, presidente de Irán / Foto: AP

Hasan Rohaní, presidente de Irán / Foto: AP

TEHERÁN, Irán (EFE).- La posibilidad de negociar con Estados Unidos ha vuelto a enfrentar al Gobierno iraní de Hasan Rohaní con el sector más conservador del país, que incluso ha puesto en duda que el presidente sea apto para ser clérigo y ha llamado a su destitución. 

Esta nueva trifulca comenzó cuando Rohaní justificó a mediados de este mes mediante una narración religiosa que el segundo imán chií Hasan ibn Alí instó a "optar por la paz en el momento apropiado" si es lo que pide la sociedad. 

"Tenemos que aprender del imán Hasan", dijo Rohaní al explicar que este imán contestó a los compañeros que habían protestado contra su pacto con el enemigo que ellos no eran toda la comunidad islámica y que la mayoría de la sociedad quería la paz. 

Esas declaraciones elegidas con una considerable inteligencia dejaron en ambigüedad si el presidente justificaba las negociaciones nucleares que acabaron en la firma del pacto entre Irán y seis grandes potencias en 2015 o si se refería a llegar a un acuerdo en la actualidad con Washington. 

El rechazo del sector conservador no se hizo esperar y un grupo de más de mil profesores basij (voluntarios islámicos) escribieron el pasado domingo una carta a Rohaní en la que criticaban su análisis de lo ocurrido en el tiempo de imán Hasan, así como el acuerdo nuclear. 

REFERÉNDUM Y CASTIGO 

Este grupo también propuso en su misiva convocar un referéndum para preguntar al pueblo iraní "si confía en Estados Unidos para que funde un Irán grande y civilizado o no", en alusión a que cualquier acuerdo con Washington significaría claudicar ante las presiones y ceder a la influencia estadounidense. 

"Hay que reflexionar más sobre su propósito al citar este análisis, que es una especie de simulación histórica para legitimar las negociaciones anteriores o renegociar con el Gobierno de EE.UU.", señaló el texto, publicado por la agencia local Fars. 

Por su parte, el jefe del comité de la Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, Moytaba Zolnurí, escribió en Twitter que con esa justificación de las negociaciones "la mayoría de la gente de Irán no se conforma con menos que su destitución y castigo". 

"Con su lógica, el líder (Alí Jameneí) tiene que ordenar que lo ejecuten mil veces a usted (Rohaní) para que el corazón del querido pueblo quede satisfecho", agregó Zolnurí. 

También un famoso miembro del Consejo Superior de la Revolución Cultural de Irán, Hasan Rahimpur Azghadí, afirmó que "no reconoce a los que son del modelo de Rohaní aptos para la clerecía". 

"El que usa la religión como herramienta política de clero solo tiene su vestimenta", dijo Azghadí, quien añadió que "confiar en las promesas del Diablo, según el Corán, es prostitución política". 

LA DECISIÓN EN MANOS DE JAMENEÍ 

Desde que EE.UU. abandonó el acuerdo nuclear y volvió a imponer duras sanciones a Irán, Rohaní ha planteado en varias ocasiones la opción de las negociaciones, aunque siempre con condiciones, mientras que el líder supremo, Alí Jameneí, ha rechazado cualquier tipo de diálogo. 

Al respecto, el catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Azad de Teherán, Mehdi Motaharnia, indicó a Efe que es Jameneí el que tiene la última palabra sobre las decisiones de Irán, sobre todo en materia de política exterior. 

"El destinatario principal de esa frase, quiera o no quiera Rohaní, es el líder de la República Islámica y los que gestionan las instituciones extra gubernamentales con orientaciones conservadoras", aseveró el analista. 

En opinión de Motaharnia, el discurso de Rohaní se refiere al presente y no a las negociaciones del pasado: "Claramente dice que la gente está cansada y que se debe aceptar este tema sin más remedio porque actualmente es momento de silencio y de llegar a la paz", apuntó. 

Las sanciones de EE.UU. han hundido la economía iraní y gran parte de la población ha expresado en estos años su descontento tanto con la crisis como con la gestión del sistema teocrático. 

No obstante, el portavoz gubernamental, Alí Rabií, salió esta semana al paso de las críticas de los conservadores y volvió a insistir en que "no se ha registrado cambio alguno" en lo referente al diálogo con EE.UU. 

El portavoz precisó que las condiciones de Irán para volver a negociar siguen siendo "el retorno de EE.UU. al JCPOA (siglas en inglés del pacto nuclear), el levantamiento de las sanciones y la compensación de los daños infligidos". 

UNA POLÉMICA QUE BENEFICIA A LOS CONSERVADORES 

Los sectores conservadores han aumentado su retórica agresiva contra el Ejecutivo del moderado Rohaní en el último año con el objetivo de recuperar cuotas de poder. 

Así lo lograron en las elecciones parlamentarias de febrero pasado, cuando se hicieron con el control de la Cámara y eligieron presidente a un exponente de la línea dura: el exalcalde de Teherán y excomandante de la Guardia Revolucionaria Mohamad Baqer Qalibaf. 

Además del Parlamento, también se han posicionado en el Poder Judicial, en cuya jefatura fue designado en marzo de 2019 por Jameneí el clérigo ultraconservador Ebrahim Raisí, quien fue contrincante de Rohaní en las presidenciales de 2017. 

Los conservadores tienen la vista puesta en las elecciones presidenciales del 18 de junio de 2021, en las que buscan una victoria que consolide su liderazgo y en las que les puede beneficiar esta controversia sobre las negociaciones con EE.UU. 

Según el analista Motaharnia, "para los conservadores este tema es positivo ya que, si Rohaní comienza esa labor, los problemas causados se le atribuirán a su gobierno mientras que el futuro Gobierno se arrogará los beneficios".