Catrinas regresan a la CDMX

CIUDAD DE MÉXICO.- Las catrinas y catrines regresaron del Mictlán y tomaron las calles del Centro de la Ciudad de México.
Por varias horas, Paseo de la Reforma, avenida Juárez, 5 de Mayo y el circuito del Zócalo capitalino se convirtieron en un gran escenario multicolor lleno de maquillaje, disfraces, globos y flores, todo esto previamente al Día de Muertos.
Desde las 11:00 horas arribaron a Reforma 225 maquillistas profesionales que pintaron la cara de niños, mujeres y hombres con los rasgos característicos de la catrina: cara blanca y ojos, boca y nariz negras. Cientos de familias se dieron cita para apreciar la 9 Mega-Procesión de Catrinas que arrancó después de las 18:30 horas.
La cantidad de personas era demasiada, por lo que organizadores y la policía turística tuvieron que abrir el paso a gritos para permitir que avanzaran los contingentes: “Arriba de la banqueta, todos arriba, para atrás”.
Las flores de cempasúchil que fueron colocadas en el camellón de Paseo de la Reforma fueron el marco ideal.
El primer contingente en avanzar fue el conformado por médicos y enfermeras, quienes portaron sus uniformes tradicionales y sus caras pintadas.
Cada uno de ellos llevaba una vela, que representaban a las más de 340 mil personas que han muerto debido al Covid-19.
A su paso, el público los ovacionaba y aplaudía, mientras que los que desfilaban respondían: “¿Qué es lo quiere el paciente? ¡Salud!”.
El incienso dio paso a la embajadora de las catrinas, Jossy Javier, quien iba arriba de un vehículo repartiendo saludos y selfies. “Es un honor maravilloso estar aquí, reforzando nuestras tradiciones de México, estoy honrada de que la Mega-Procesión de las Catrinas me invite nuevamente como embajadora. Disfrutando de la gente y de nuestras tradiciones, sobre todo”.
Después vinieron las decenas de catrinas y catrines que con sus atuendos maravillan a los asistentes, quienes no paraban de tomar fotografías y de saludarlos.
Las catrinas lucían vestidos, faldas, sombreros y medias negras en su mayoría. A su paso no dejaban de saludar, animaban a la gente y les recordaban que este festejo era para recordar a quienes ya no están. “Qué vivan nuestro fieles difuntos”.
Cada que se detenía el contingente, las catrinas se dejaban fotografiar o sacar selfies por las personas, que en algunos casos esperaron más de seis horas para apreciar este desfile.
Entre el público que observó esta megaprocesión había niños con sus playeras alusivas al Día de Muertos o sus caras pintadas.
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