Como pueden, los migrantes celebran

Ciudad Juárez, Chih.- Tras huir de la violencia en su pueblo en Guatemala pero sin poder unirse a sus familiares en California por las restricciones estadounidenses de asilo, una familia de 15 personas se unió a una vigilia organizada por el albergue donde se están quedando justo al sur de la frontera.
El servicio religioso en la pequeña iglesia metodista del refugio Buen Samaritano no se compara con las largas celebraciones navideñas que disfrutaban en Nueva Concepción. Allí había fuegos artificiales, tamales de puerco y procesiones donde cantaban y portaban una estatua de la Virgen María desde la iglesia hasta cada vivienda.
Decenas de miles de migrantes que huyeron de la pobreza y la violencia en sus países casi seguramente pasarán la Navidad en albergues atestados o en las calles de poblados de la frontera, donde muchos suelen ser víctimas del crimen organizado.
Los albergues de la ciudad ya están copados, dejando poco tiempo para celebraciones y a muchos migrantes en las calles, en medio del frío. El reverendo Brian Strassburger, un cura jesuita que ayuda a migrantes a ambos lados de la frontera a unos 1.200 kilómetros (800 millas) en Rio Grande Valley de Texas, también consideró que hay semejanzas entre la Familia Santa y las experiencias de migrantes que participaron con él en las festividades de la Casa del Migrante en Reynosa, México.
Cuatro niñas llevaban estatuillas y otros migrantes – muchas de ellas mujeres embarazadas cuyas parejas tuvieron que acampar en la calle por falta de espacio – cantaron los himnos religiosos sobre una familia que no tenía donde quedarse y una mujer embarazada que tuvo que soportar el frío.
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