Con mariachis, dan último adiós al "Obispo de los Pobres" en Oaxaca
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El báculo de madera, la estola verde bordada con flores multicolores y la austera mitra con un ave tejida en su frente, cobijan las dos fotografías donde se ve a un Arturo Lona Reyes, el "Obispo de los Pobres", en el apogeo de su vida sacerdotal, esbozando su mejor sonrisa. A un costado de las fotografías, un nicho de gran tamaño resguarda sus cenizas, colocadas en una austera urna, austera como lo fue su vida.
Un mariachi acompaña los cánticos litúrgicos y un grupo de sacerdotes de las Diócesis de Tehuantepec y Texcoco elevan una oración por el alma del que fue considerado el "Obispo de los Pobres", mientras el obispo de la Diócesis de Tehuantepec, Crispin Ojeda, oficia la misa en memoria del párroco emérito. Las cenizas llegaron a la Catedral de Santo Domingo de Guzmán, donde Arturo Lona Reyes fue obispo en 1972, la madrugada de este domingo 1 de noviembre, fecha en que cumpliría 95 años, pero un día antes de su cumpleaños, el Covid-19 logró lo que ningún atentado pudo: matarlo.
El obispo de Tehuantepec anunció que los restos del monseñor Arturo Lona Reyes se quedarán en la cripta de la Catedral donde descansan monjas y sacerdotes, pero antes de que se haga el acto oficial, los familiares llevarán por unos días las cenizas a su natal Aguascalientes, para que sus hermanos mayores se puedan despedir de él. Después de la misa, el mariachi tocó "Las Mañanitas", por el cumpleaños de Lona Reyes, que durante su vida fundó en la región del Istmo escuelas y una universidad, gestionó caminos y clínicas, defendió los derechos humanos de las comunidades indígenas y exigió justicia por los pueblos olvidados y golpeados. Su labor fue tan grande en Oaxaca a favor de los pueblos originarios que incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador lamentó su pérdida y celebró su vida dedicada a los pobres.
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