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Echeverría murió con información clave, pero debe haber justicia, reclaman víctimas

Por EFE

Julio 14, 2022 03:28 p.m.

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CIUDAD DE MÉXICO (SinEmbargo).- El fallecimiento de Luis Echeverría Álvarez, presidente de México de 1970 a 1976, elevó la exigencia de justicia que las víctimas de la Guerra Sucia en México han realizado por años, así como la petición al Estado mexicano a que el acceso a la verdad no sea sólo un acto más de simulación.

Hijas de víctimas directas de la contrainsurgencia coincidieron en que el expresidente Echeverría falleció en la impunidad con información que podría llevar al esclarecimiento de los hechos y a encontrar a los desaparecidos políticos de ese entonces.

“Nos duele que se haya ido sin haber hablado y sin haber sido juzgado como debía de ser y por todo lo malo que hizo”, destacó Claudia Piedra Ibarra, integrante del Comité Eureka, hija de la activista Rosario Ibarra de Piedra y hermana de Jesús Piedra, miembro de la Liga Comunista 23 de Septiembre, quien fue capturado y desaparecido por la Dirección Federal de Seguridad en la década de 1970.

Para Alicia de los Ríos, quien lleva el mismo nombre de su madre, también integrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre y desaparecida hace más de 44 años por los cuerpos de Contrainsurgencia del Estado mexicano, la muerte de Echeverría confirma que los esfuerzos para esclarecer uno de los periodos más negros de la historia: la Guerra Sucia, va a contrarreloj, debido al fallecimiento de diversos actores que fueron clave.

“La muerte de Echeverría nada más nos reafirma lo que hemos venido diciendo, que el tiempo ha sido como nuestro enemigo porque desaparecen testigos claves para el esclarecimiento histórico y para fincar responsabilidades penales”, destacó Alicia de los Ríos, activista, historiadora e integrante de la Comisión de la Verdad.

Micaela Cabañas, hija del maestro y guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, coincidió, en entrevista con Los Periodistas, que por 50 años los familiares de personas desaparecidas en la Guerra Sucia han luchado para demandar que los responsables sean enjuiciados y paguen por sus actos, sin embargo, dijo, los culpables han comenzado a morir sin haber sido juzgados.

“Hay mucho enojo, mucha impotencia porque nosotros hemos estado pidiendo durante muchos años que se haga justicia y que se judicialice ese genocidio […] No me hubiera gustado que se hubiera ido este señor sin haber dicho dónde estaban muchos de los desaparecidos, qué hizo con ellos y cuál fue su motivación para hacer tanto daño a la gente y a la población indefensa”, expresó Cabañas.

Luis Echeverría fue actor clave en las matanzas del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y del 10 de junio de 1971, conocida como el “Halconazo”, ya que durante su sexenio se emprendió una persecución y represión en contra de los opositores del sistema, un pasaje histórico conocido como la Guerra Sucia.

Sin embargo, aunque la muerte del expresidente dejó un sabor amargo perpetuado por la impunidad en los crímenes, para algunas de las víctimas, como Alicia de los Ríos, hay un factor diferente: la condena y juicio social.

La historiadora destacó que la conciencia social permitió que el exmandatario no se fuera con honores, sino que por primera vez en el país un expresidente murió solo y con la condena social.

“A él si le llegó el juicio de la historia porque el nacionalismo con el que crecimos muchas generaciones ya no le alcanzó para arroparlo, es decir, el nacionalismo ya no es una receta para olvidarse de los graves crímenes que cometió”, comentó la activista en entrevista con SinEmbargo.

Claudia Piedra Ibarra coincidió, en entrevista con Los Periodistas, que Echeverría debe ser juzgado socialmente: “Claro que va a ser juzgado; va a ser juzgado post mortem, debe de ser así, si es que realmente se quiere acabar con la impunidad en este país”

En contraste, Micaela Cabañas condenó que Luis Echeverría recibiera honores por parte de algunos sectores sociales, principalmente políticos. La ahora activista destacó que quienes deben de recibir el reconocimiento son los luchadores sociales quienes trabajan en favor de la sociedad.

“No quiero que se les rinda honores a traidores ni a asesinos, yo preferiría que se les rindiera honores a los verdaderos luchadores sociales, a los verdaderos impulsores de los derechos humanos, porque entonces estaríamos perdidos, la juventud de ahora estaría perdida si pensamos que ellos fueron héroes y no, que fueron asesinos multitudinarios, asesinos de gente inocente, de gente que no la debía, entonces no puedo creer que se le rindan honores”, dijo.

Alicia, Claudia y Micaela coincidieron en que seguirán en lucha, con la demanda no sólo de justicia y aparición de las personas que siguen sin ser localizadas, sino también por el esclarecimiento de los crímenes:

“Nosotros no vamos aceptar que nos digan: ‘Ahí están. Los encontramos, ahí están sus huesos y aquí está el dinero de la reparación’. ¡No! A nosotros nos tienen que decir qué pasó con ellos, cómo se lo llevaron, dónde los tuvieron, quiénes los torturaron y qué pasó con ellos, porqué hicieron eso. Tampoco aceptamos decir que fue hasta 1990, porque las desapariciones vienen antes del 65 y continúan hasta la actualidad porque es una práctica sistemática de los aparatos represivos y muchos de los represores continúan dentro de este sistema político”, destacó Claudia Piedra.

“Ya pasaron muchos años y la justicia no llega. Los opresores y las personas a quienes pedimos que se judicialice se están yendo, al igual que se están yendo las personas que lucharon por una Patria nueva. Es doloroso para los familiares, pero yo creo que es más doloroso para el pueblo que no haya verdad y justicia a 50 años de este genocidio”, abundó Micaela Cabañas.