El triste peregrinar por una cama en hospitales
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A las puertas del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, uno de los hospitales más importantes del país, hay dolor y desesperación por encontrar un lugar para un paciente grave con Covid.
Aquí, a lo largo del día se vive la angustia de decenas de personas que traen a algún familiar enfermo en autos particulares o taxis en busca de una cama para que sean atendidos, pero se encuentran con una fila de cinco ambulancias con pacientes contagiados por el virus, esperando horas para ser admitidos.
"Hemos recorrido cuatro hospitales en el Estado de México y tres en la Ciudad, en ninguno hay espacio. Aquí nos dijeron que no hay lugar y que los que tienen son para las ambulancias que llevan horas en espera", comenta Karla, nieta de la enferma.
Además de ellos, en este lugar hay al menos cuatro ambulancias que llevan más de dos horas en espera para ingresar a pacientes con Covid-19, ya que, como menciona un paramédico, quien omite su nombre, a ellos los canalizan a este hospital.
Otra situación similar se vive en el Hospital General de Zona 1-A Dr. Rodolfo Antonio de Mucha Macías, "Venados", en donde los pacientes que son recibidos tienen que esperar entre una, 12 o 24 horas para tener cama disponible; en algunos casos, si la saturación de oxígeno es de gravedad, los mandan a otro hospital Covid.
Eso fue lo que ocurrió con el señor Felipe, de 84 años, a quien sus familiares trajeron a esta unidad médica, pero ante los 50 grados de saturación que presentaba y la falta de camas disponibles lo enviaron a otro hospital, en donde les dijeron hay camas disponibles para esos pacientes.
"Aquí nos dijeron que no tenían camas disponibles para intubar a mi tío, pues ante su oxigenación ya es necesario hacerlo; aquí están recibiendo pacientes que pueden esperar cama, pero te aclaran que puede ser una, 12 o 24 horas. Así que nos mandaron al hospital Covid-19 CitiBanamex, porque según ahí sí hay camas disponibles", explica Pamela, familiar de Felipe.
Una de las personas que sí logró encontrar una cama fue la señora Perla Santillán, de 78 años, a quien su hija Sandra trajo desde las 10 de la mañana y dos horas después pudo obtener cama.
"Mi mamá se comenzó a sentir mal desde el martes, pero hoy ya no podía respirar bien, por eso la traje aquí. Me advirtieron que para poder darle una cama tenía que esperar una o hasta 24 horas. Por suerte a las dos horas ya le pudieron dar una cama", dice Sandra.
Así, entre la angustia de encontrar un hospital o el dolor de asimilar que un familiar necesita una intubación, en la capital del país se vive otra dolorosa jornada de la pandemia Covid-19.
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