Entre miedo y rabia

Ciudad de México.- “Educar, educar para no violar”, “Hey idiota las niñas no se tocan”, son algunas de las consigas con las que miles de mujeres partieron desde las inmediaciones del Ángel de la Independencia en donde iniciaron la movilización por el 8M, Día Internacional de la Mujer.
Son miles de mujeres las que salieron portando pañoletas verdes y moradas, vestidas de negro, con carteles de consignas en las manos, megáfonos.
Un grupo de mujeres manifestantes regaló flores a las mujeres policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), que participaron en el despliegue operativo para el acompañamiento y resguardo de la marcha de este martes 8 de marzo.
Y al grito de “tienen miedo”, el llamado bloque negro ingresó a la plancha del Zócalo donde con bates, mazos, y barras golpean las vallas de Palacio Nacional. El grupo conformado por más de 50 mujeres resiste a la respuesta de los cuerpos antimonites de la Marina y la Guardia Nacional, quienes rocían a las manifestantes gas de extintores.
“Pienso que el miedo que sentimos todas se ha convertido en mucha rabia”, dijo María Andrea Velázquez, quien acudió a la marcha de la Ciudad de México, muy nutrida con más de 75.000 personas, con un nutrido grupo de amigas y familiares.
Consideró que vivir en México es “muy peligroso”, además de “triste y cansado”.
Por lo que, dijo, este es un día para visibilizar el papel de las mujeres. “Es el día que damos de qué hablar porque esta lucha es muy importante”, puntualizó.
Las mujeres se manifestaron en la capital del país con diversas consignas como “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, “hay que abortar este sistema patriarcal” y “el sistema opresor es un macho violador”.
Aunque hubo varios contingentes, la marcha principal inició en el Ángel de la Independencia, donde miles de mujeres vestidas con prendas de color mayoritariamente morado -entre ellas activistas, familiares de víctimas de feminicidios y desaparecidas- se congregaron para mostrar su indignación contra el Gobierno mexicano y la falta de políticas adecuadas para lograr una vida libre de violencia.
“Estoy cansada de la violencia. Estoy cansada de no poder salir tranquila a las calles”, dijo Daniela Oviedo, un reflejo de la ola de indignación que vertebra a miles de mujeres en el país.
Aunque la protesta fue esencialmente pacífica, durante la marcha se dieron pintadas y destrucción de mobiliario urbano, como la entrada de una estación del metro. Además, desde media tarde un reducido grupo de encapuchadas intentó -hasta el momento sin éxito- tumbar la valla que rodea Palacio Nacional, en la que horas antes otro grupo de activistas escribió en letras gigantes: “México feminicida”.
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