Expertos ven distorsión por plan contra carestía

Ciudad de México.- Las acciones para contener la inflación que alista el gobierno, dialogando de forma directa con el sector privado, se limitan a lo que producen las empresas más grandes del país o solamente a algunos alimentos que, aparentemente, son los más consumidos.
Por ejemplo, sólo se incluyen las tortillas de tiendas de autoservicio y no las que se venden en expendios, y se considera nada más al frijol negro, pero no al bayo, pinto ni canario.
Lo anterior puede crear distorsiones en el mercado, poniendo en riesgo los procesos de producción, e incluso se puede generar desempleo.
“Es curioso que, ante una inflación mundial, se recurra a un control de precios local. Lo que va a hacer es trastornar la economía local, creando distorsiones en el mercado, escasez y mercados negros”, dijo el director de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Mayab, Luis Foncerrada.
Pero se debe considerar que no todos los precios suben igual; entonces, los genéricos involucrados en un acuerdo para que no se encarezcan se van a quedar rezagados con respecto a otros. Con ello, “tiende a haber una distribución artificial de ganancias, porque hay otros precios que van a seguir subiendo”.
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