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Naucalpan reactiva guardias comunitarias

Por El Universal

Marzo 22, 2023 03:00 a.m.

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Naucalpan, Méx.- “Guardias blancas. Mancha 1”, es el lema con el que hombres y mujeres, muchos de ellos adultos mayores, recorren las calles de su comunidad armados con palos, troncos y bates de béisbol, tras el repunte de asaltos y ataques sexuales, para dar seguridad, especialmente a las mujeres jóvenes y a sus hijos, cuando salen y regresan del trabajo y de la escuela, medida que han replicado media docena de colonias en Naucalpan.

En la zona de Las Manchas, integrada por 12 colonias como la Benito Juárez, Vicente Guerrero, La Mancha 1, Mancha II, Mancha III, Plan de Ayala I y II, Ampliación Benito Juárez, la V Bonfil y Alfredo del Mazo, sólo hay nueve policías y dos patrullas por turno, informó Julio Corona, subdirector de Seguridad Ciudadana de Naucalpan.

Ello implica que a cada uno le toca vigilar la seguridad de unas 8 mil 800 personas literalmente a pie, porque una de las dos patrullas asignadas a esta zona prácticamente no funciona, lamentó Eugenio Tapia Rosales, delegado vecinal de La Mancha 1, al encabezar los recorridos de las llamadas “guardias blancas”.

El ataque sexual que sufrió una joven el 11 de marzo, en la calle Molinos de Viento en La Mancha 1, y otros asaltos violentos, llevó a los vecinos a reactivar los patrullajes vecinales, que operan en momentos críticos.

Durante las madrugadas, pero especialmente al anochecer, grupos de vecinos se organizan para recorrer distintos puntos de alto riesgo donde delincuentes han asaltado y sometido especialmente a mujeres jóvenes. “Somos guardias blancas porque no traemos pistolas, sólo palos, pero podemos reforzar esta vigilancia con militares retirados, como yo o en activo, que tenemos permiso para portar armas de fuego”, indicó por su parte Eugenio Tapia.

“Nos preocupa que los delincuentes estén atacando especialmente a las mujeres jóvenes”, agregó el hombre.

A través de las “guardias blancas” los vecinos establecieron una estrategia de vigilancia aleatoria, donde prestan especial atención a vehículos sospechosos y motociclistas, y saben que pueden llegar a enfrentar a delincuentes armados, “pero preferimos hacerlo porque aquí no hay policías”, señaló Delia, una abuela que armada con un palo recorre las calles de La Mancha I.