Ciudad de México.- Decenas de pobladores de Santa Cruz Meyehualco, Iztapalapa, cargaron sobre hombros los siete ataúdes de los pequeños que murieron durante un incendio que consumió su casa de madera en la colonia Buenavista.
Poco antes de las 13:00 horas, el campanero del pueblo se sentó en una de las bancas de la Parroquia de Santa Cruz Meyehualco a esperar a que se encendieran los cohetes, pues era la señal de que la procesión había iniciado ya y los ataúdes llegarían pronto para la misa de cuerpo presente.
Desde que los féretros fueron trasladados de la casa de un familiar de los niños, en el Callejón San Lucio, el flautista Rogelio y su acompañante, encargado del tambor, tocaron Lamento para Diego y Óscar de dos años, Jimena de cuatro, Adriana de seis, Marlene de nueve y Cruz Hidalgo y Miguel Ángel de 13 años.
Por primera vez, los rostros de cinco niños, que eran hermanos, fueron revelados en dos fotografías que cargaban un par de mujeres al frente de la procesión. Los pequeños eran de tez morena y en las imágenes lucían sonrientes, algunos se abrazaban.
Los ataúdes fueron llevados hasta el sacerdote de la parroquia, quien durante su sermón preguntó por qué sucedían tragedias como la muerte de siete inocentes, y con el micrófono en mano, sentenció: “Ellos ya no van a sufrir, ya no hay dolor, no hay angustia, no hay enojo. Están en la vida eterna”.
Santa Cruz Meyehualco llora a los niños








