Vandalizan la 35 Zona Militar

Chilpancingo, Gro.- Estudiantes de la normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa lanzaron piedras, cohetones y estrellaron un camión repartidor contra la puerta de entrada de la 35 Zona Militar en Chilpancingo.
El mediodía del martes, madres y padres de los 43 jóvenes desaparecidos en 2014 en Iguala, encabezaron un mitin junto con organizaciones sociales y normalistas en la entrada principal de la 35 Zona Militar.
Al término de la protesta, los estudiantes de Ayotzinapa hicieron pintas en la fachada de las instalaciones militares, lanzaron decenas de piedras, y alrededor de 15 cohetones.
Posteriormente, un joven enfiló un camión repartidor de refrescos hacia la puerta principal del cuartel, lo puso de reversa y un grupo de estudiantes lo empujó para que se estrellara contra la puerta.
Al estrellarse el camión, la puerta se abrió y los estudiantes continuaron lanzando cohetones al vehículo. Uno de los petardos provocó que el medallón saliera volando. Aunque la puerta de acceso quedó abierta, ninguno de los estudiantes intentó ingresar a la Zona Militar. Los soldados no respondieron al ataque.
Las demandas
de los padres
Durante el mitin, las madres y los padres exigieron la presentación con vida de sus hijos y reclamaron que el más reciente informe que presentó la Comisión para la Verdad y la Justicia del Caso Ayotzinapa es insuficiente porque no les dice la verdad completa ni tampoco se castiga a los responsables de la desaparición de sus hijos.
Consideraron que la detención del ex procurador general de la República, el priista Jesús Murillo Karam, fue solamente para “calmar el ánimo de los padres”.
Dijeron que el informe confirma que fue un crimen de Estado y que el Ejército tuvo una participación activa en la desaparición de los jóvenes.
Exigieron que el presidente Andrés Manuel López Obrador incluya en la investigación a los mandos altos del Ejército y que ejecute las 80 órdenes de aprehensión, que incluyen a militares.
Las protestas continuarán a lo largo de dos semanas para concluir el 27 de septiembre con un concurrido mitin en la ciudad de Iguala, en las estelas colocadas donde fueron localizados asesinados tres normalistas.
El Gobierno de López Obrador rechazó la “verdad histórica”, la versión del Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), que afirmaba que policías corruptos detuvieron a los estudiantes y los entregaron al cartel Guerreros Unidos, que los asesinó e incineró en un basurero en Guerrero.
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