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Me complace expresar mi sincero agradecimiento a “Pulso, Diario de San Luis” por brindarme un espacio para compartir mis ideas y opiniones, libremente y sin restricciones. Hoy es la entrega 200. A través de esta plataforma, he tenido la oportunidad de abordar temas cruciales como la protección del medio ambiente, los derechos humanos, la justicia y la democracia en México.
Es innegable que estamos siendo testigos de una lenta muerte de la democracia, y lo más preocupante es el silencio generalizado que lo rodea. Este fenómeno me recuerda un episodio emblemático de Star Wars, en el cual el astuto senador Sheev Palpatine logra adquirir poderes extraordinarios de manera subrepticia. Para lograrlo, fomenta conflictos y conspira para eliminar a los Jedi, quienes representaban los contrapesos en la galaxia, con el objetivo de alcanzar un “poder ilimitado”. En una sesión especial del Senado Galáctico, Palpatine se autoproclama líder supremo, justificando sus acciones en aras de “preservar el orden y la seguridad de la sociedad”. La mayoría abrumadora de los miembros del Senado aplaude este anuncio con entusiasmo. Sin embargo, la senadora Padmé Amidala, con perspicacia, comprende el significado de este momento y comenta: “Así es como muere la Libertad, con un estruendoso aplauso”.
Hoy, podríamos añadir: “Así es como muere la Democracia, con un estruendoso aplauso”. Esta analogía nos sirve como recordatorio de la importancia de ser vigilantes y críticos ante cualquier desgaste de los principios democráticos, incluso cuando los cambios se presenten bajo pretextos de seguridad o estabilidad. Debemos ser conscientes de que el futuro de la democracia depende de nuestra capacidad para mantenerla viva y protegerla de quienes buscan concentrar el poder de manera desmedida.
Es lamentable que la llamada “cuarta transformación,” impulsada por intereses superficiales y contrarios a la democracia, esté socavando las instituciones y reviviendo prácticas priistas de los años setenta, ochenta y noventa, que causaron tanto daño a nuestro país. De alguna manera, parece haber sumido en un estado de letargo a ciudadanos que solían indignarse y luchar por la democracia.
Ahora, estos mismos ciudadanos parecen actuar como autómatas, aprobando sin un análisis crítico cuestiones que son claramente perjudiciales. Los líderes a nivel federal y local se permiten mentir impunemente, mientras que la población parece limitarse a aplaudir.
Es importante recordar que la democracia no es únicamente una estructura jurídica o un sistema político, sino que representa un “sistema de vida basado en la constante mejora económica, social y cultural del pueblo.”
Lamentablemente, no observamos políticas públicas que contribuyan significativamente a mejorar la situación actual. En su lugar, nos encontramos con ocurrencias que se reciclan cada tres o seis años, no tenemos un proyecto de nación notable que realmente impacte en el anhelo de una vida mejor, del “buen vivir” pues. En lugar de eso, se nos ofrece asistencia económica y entretenimiento gratuito, como becas y conciertos (con dinero que sale de nuestros bolsillos), a cambio de nuestra libertad.
Agradezco este espacio por la oportunidad de difundir que todos tenemos derecho al “Buen Vivir”; este concepto busca una forma de vida que trascienda la mera acumulación de riqueza material y se centra en el bienestar integral de las personas y comunidades, así como en la armonía con la naturaleza; es la búsqueda de la felicidad y el bienestar a través de la satisfacción de las necesidades básicas, pero también mediante la promoción de valores como la solidaridad, la reciprocidad, la justicia social y la equidad. Se reconoce que la vida no se reduce únicamente a lo económico, sino que abarca aspectos culturales, espirituales, sociales y ambientales.
Luchemos por la democracia ambiental, es decir fomentemos un sistema participativo y deliberativo que busque involucrar a la sociedad en la toma de decisiones relacionadas con cuestiones medioambientales de relevancia; esto es un mecanismo fundamental para garantizar que las políticas y acciones gubernamentales relacionadas con el entorno natural reflejen verdaderamente los intereses y preocupaciones de la ciudadanía. Lo anterior debe incluir el acceso a la información pertinente sobre asuntos ambientales, la participación activa de la comunidad en la formulación y evaluación de políticas, y la posibilidad de recurrir a instancias legales o mecanismos de rendición de cuentas en caso de que se violen los derechos ambientales.
Espero tener la oportunidad de ofrecer muchas más contribuciones en el futuro, y sobre todo, que estas contribuyan significativamente al debate público en temas de medio ambiente, derechos humanos, democracia y justicia ambiental y social en San Luis Potosí y México.
Delírium trémens.- En Cambio de Ruta, hemos logrado un importante avance: un juzgado federal ha emitido una orden que obliga a las autoridades a poner en marcha un Plan de Manejo en la Sierra de San Miguelito. Esta decisión se refleja en los Resolutivos 7.1, 7.2 y 7.3 de la sentencia, donde la autoridad federal ha establecido claramente que las autoridades responsables tienen la obligación de, en un plazo no mayor a tres días hábiles, “definir las acciones requeridas para completar el programa de manejo del área natural protegida de carácter federal conocida como Sierra de San Miguelito”. Es nuestro deseo que esta sentencia no sea objeto de impugnación y que el gobierno encabezado por el Presidente López Obrador cumpla con su compromiso de proteger la Sierra de San Miguelito, tal como lo prometió a la comunidad potosina.
@luisglozano



