30 apuntes sobre el Splash
Hay debates que parecen nuevos, pero en realidad son viejos conocidos: poder y límites, obra pública y legalidad, desarrollo y medio ambiente. El caso del Splash en el Parque Tangamanga no es la excepción. Lo que está en juego no es una alberca más o un tobogán menos. Lo que está en juego es algo más profundo: la manera en que decidimos intervenir lo que es de todas y todos.
Conviene empezar por la memoria, porque la memoria también es política pública.
1. Gracias a Cambio de Ruta se impidió que el gobernador Ricardo Gallardo talara más de 850 árboles en la avenida Himno Nacional; que continuara el derribo de 201 árboles en la ampliación del Río Santiago; se frenó el ecocidio en el Parque de Morales —donde al día de hoy no han podido mostrar el proyecto y ya existe sentencia federal a favor de Cambio de Ruta—; y se detuvo la instalación de un Cristo Rey en la Joya Honda. La defensa ambiental no es discurso: es acción. Y los que se acumulen.
2. Este no es un tema de herencias malditas; es un tema de
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responsabilidades presentes.
3. Aquí lo importante es el mensaje, no el mensajero.
4. No es confrontar personas; es revisar decisiones públicas.
5. El Parque Tangamanga no es propiedad de un gobierno;
es patrimonio de la ciudadanía. El desarrollo no es el enemigo.
La improvisación sí lo es.
6. El medio ambiente no está reñido con el desarrollo; lo que está reñido es el desarrollo sin planeación.
7. El verdadero desarrollo sostenible cumple mejores prácticas, no las evita.
8. Si el proyecto es sólido, la transparencia lo fortalece; si no lo es, la opacidad lo debilita.
9. No estamos en contra del recreo; estamos a favor del equilibrio ecológico.
10. Toda obra pública debe sustentarse en estudios técnicos
verificables.
11. Sin inventario forestal público, sin estudios hídricos
completos y sin instrumentos preventivos claros, no hay
certeza ambiental.
12. La transparencia no es opcional; es una obligación legal.
13. El principio de precaución obliga a prevenir daños antes de que ocurran.
14. El derecho humano a un medio ambiente sano no es discurso: es mandato constitucional. Cuando las versiones cambian, la duda no es ciudadana; es institucional.
15. Cuando las declaraciones públicas no coinciden con las respuestas oficiales, lo que procede es aclarar, no descalificar.
16. Celebrar que un juzgado no entró al fondo no es una victoria ambiental.
17. Un tecnicismo judicial no sustituye un análisis ecológico.
18. Si primero hubo Manifestación de Impacto Ambiental y después exención, la duda no es ciudadana: es institucional.
19. Requerimos un espacio formal para que se explique el proyecto con documentos y evidencia técnica verificable.
20. Invitamos al gobernador a dialogar con evidencia técnica, no con percepciones.
21. La confianza pública se construye con datos, no con discursos. Y la ciudadanía no es un obstáculo. Es contrapeso.
22. Hoy no somos opositores; siempre somos ciudadanos.
23. Documentar no es obstaculizar; es cuidar.
24. Invitamos a la población a mapear la flora y el arbolado para documentar hoy y proteger mañana.
25. El Tangamanga se defiende con información.
26. Si el proyecto es ambientalmente responsable, que lo
demuestren; si no, que lo reconsideren.
27. No es cemento contra árboles; es planeación contra
improvisación.
28. No es diversión contra ecología; es responsabilidad
contra ligereza.
29. El parque es de todas y todos; su futuro también.
30. La historia juzga a quienes destruyen sin prever, pero reconoce a quienes previenen.
El Tangamanga no necesita héroes. Necesita planeación. No necesita discursos triunfalistas. Necesita estudios públicos. No necesita ocurrencias. Necesita política ambiental seria. Porque gobernar no es anunciar. Es justificar.
El 17 de febrero formalizamos por escrito la propuesta de creación del Comité Ciudadano y Gubernamental de Evaluación, Seguimiento y Supervisión Ambiental del Proyecto en el Parque Tangamanga I, conforme a lo acordado públicamente.
No hemos tenido respuesta oficial. Lo que sí hemos tenido es descalificación gubernamental.
Y cuando frente a una propuesta técnica la reacción es política, el mensaje es inequívoco: se pretende continuar sin participación ciudadana efectiva.
Eso no es diálogo. Eso es unilateralidad.
Delirium Tremens.- Gracias a la unilateralidad del gobernador que viola el Acuerdo de Escazú (que manda garantizar el acceso a la información, participación pública real y justicia ambiental) ya se preparan las acciones necesarias ante instancias internacionales, particularmente ante la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en el marco del mecanismo de seguimiento del Acuerdo de Escazú.
Personalmente agradezco esa indolencia institucional que nos permitirá activar un ejercicio jurídico internacional que antes no habíamos utilizado: acudir ante la CEPAL para evidenciar la falta de participación pública efectiva en un proyecto ambiental de alto impacto.
Y será, sin duda, un precedente llamativo.
@luisglozano




