A 18 años y todo sigue igual…o peor
“Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa”.
Arthur Schopenhauer.
Sí un joven de 18 años está leyendo esto, cuando tú naciste, México estaba hecho un polvorín y se iba a poner peor en materia de inseguridad. Una tendencia criminal ascendente que venía desde los años 80´, con una diversidad de grupos criminales que rompieron con la nostálgica idea del “caco” solitario y pacifico que veía venir a un policía y corría.
Solo para darles una idea, en el año de 1984 fueron remitidos a los juzgados penales 107 mil presuntos delincuentes para el 2004 fueron 211 mil.
Y como nada más sabemos inconformarnos los mexicanos haciendo marchas y bloqueos, el 27 de junio del 2004 se hizo una mega marcha en el D.F., en contra de la inseguridad que campeaba a propios y extraños, que según cálculos fueron más de 250 mil personas.
Qué dimensión tendría la marcha en el contexto social y político del momento que el Secretario de la Defensa Nacional el General Gerardo Clemente Ricardo Vega García, llamó a la clase política a no repetir los errores de la división entre los mexicanos como fue en el siglo XIX. La sombra histórica de lucha entre conservadores y liberales. ¿Les suena actual? Expresión, que fue una respuesta ante la crítica de que la marcha era una conspiración de gente fifí, qué si fue la ultraderecha conservadora y el Yunque los que habían movido los hilos de la inconformidad ciudadana en contra del Jefe de Gobierno de la Ciudad, que era en ese entonces, el actual Presidente de México.
Como vocero del gobierno capitalino, se asumió el propio Jefe de Gobierno López Obrador quien expresó: Que reconocía la participación de víctimas del delito en la marcha, pero, que hubo manipulación de las “derechas”, oportunismo del gobierno federal y “amarillismo” de algunos medios.
Al gobierno federal le fue también mal en los reclamos de la marcha por la inseguridad y ante el descontento del “cambio” de Fox, que no hubo tal. El General Macedo de la Concha en la PGR, Gertz Manero en la Secretaría de Seguridad Pública Federal y Genaro García Luna en la recién creada AFI y que iba a ser, según una especie de FBI, (bueno, que cosa), fueron los receptores de mentadas de madre, del miedo, el hartazgo de la inseguridad y principalmente de los secuestros “oficiales”, que estaban a la orden del día.
TAPANCO: La gente encabronada en sus pancartas se expresaba.
“Si somos de derecha y también de izquierda, el delincuente no pregunta ideología”. “No somos acarreados estamos encabronados”. “Inútiles o cómplices”. “Más salarios a los policías menos a los diputados”. Y una con mucha verdad: “Tenemos el poder y lo van a perder, tienen el poder y lo van a perder”.
El juez Baltazar Garzón comentaba en esos años que Tijuana era como Palermo Italia en los infames tiempos de la mafia. Michoacán estaba a punto de estallar, Tamaulipas empezaba a conocer a los “Z”, los Estados de Guerrero y Morelos se sumían en el terror, Chihuahua iba a entrar en una vorágine de violencia y así por el estilo el resto de Mexico.
Y aquí andamos al paso del tiempo, auto-sobreviviendo, auto- protegiéndonos, auto-lamentándonos, y en algunos casos haciendo justicia de propia mano y uno que otro vengador anónimo. Y por el otro lado servidores públicos prometiendo espejitos y piedras de colores como políticas de seguridades públicas antónimas, que se sirven de paleros en los medios de comunicación para sustentarlos.
Francisco.soni@uaslp.mx
Twitter:@franciscosoni




