Aguas gordas, caldos flacos
Concluía la semana pasada con la interrogante de si el alcalde con licencia y aspirante a la candidatura del PAN a la gubernatura, Xavier Nava Palacios, judicializaría la elección o aceptaría los resultados de no resultar él beneficiado.
El proceso interno panista transcurrió sin mayores problemas, si acaso se observó a un militante trastornado que agredió de manera violenta a un anciano que protestaba en paz contra el alcalde con licencia. En redes sociales se hacían públicas, poco después de las tres de la tarde y de manera deliberada, fotografías de los resultados en casillas en las que se daba por ganador a Nava. Cerca de las seis de la tarde los resultados apuntalaban a Octavio Pedroza; éste, ya entrada la noche, en un apagado discurso más cercano a la prédica de un pastor presbiteriano que de candidato ganador, comentaba su triunfo e invitaba a la amorosa reconciliación entre los contendientes. Casi al mismo tiempo, Nava con rostro y voz desencajados, en el borde del llanto, aceptaba que los resultados no le favorecían, pero enfatizó reservarse el derecho a impugnar el proceso; una resentida Sonia Mendoza (que hoy sabemos asistió a votar infectada por covid) afirmó que se ganaba gracias al fraude y la imposición.
La mano de Octavio permaneció extendida hasta el martes, cuando un cauteloso Marco Gama decidió estrecharla, y reconocerle el triunfo. Para Xavier Nava no hubo blastoestimulina ni sulfatiazol suficientes que le ayudaran a la cicatrización y a evitar la infección; el miércoles 13 presentó un juicio de inconformidad ante la Comisión Organizadora Electoral del PAN en San Luis Potosí.
En el documento de 86 fojas, las primeras 39 las utiliza para impugnar todos los actos de la elección; mismos que por no haber sido objetados en su momento habían causado firmeza. El resto, son actos que la referida Comisión Organizadora podía realizar con facultad en reglamentos, estatutos y convocatoria, al tener facultades para resolver todos los no previstos, por lo cual –al igual que los anteriores– se encontraban aceptados.
Quizá la excepción ocurre en el hecho que se hubiera permitido, abrir unas urnas para separar votos de primera y segunda vuelta, que por ser de colores confundibles, no habían sido contabilizados; no hay motivo si se considera que la apertura de urnas fue avalada por sus representantes. Aparecen además, reclamos tan absurdos, por detalles como que el precandidato ganador no hubiera retirado los anuncios espectaculares que lo promocionaban; parece haber olvidado, o quizá lo ignoraba, que estos pueden ser retirados hasta 20 días después de que termine la precampaña.
Más que aceptar que adentro no lo quieren (y afuera tampoco), pareciera empeñado en ganar tiempo mientras negocia “algo más”; algo que pudiera garantizar un puesto mediante el cual generara un apuntito a sus patrocinadores. Algo quizá les entregue el lunes, luego de las votaciones del Cabildo.
Nadie comenta, sin embargo (ni siquiera los devotos de Octavio), quizá porque evidenciaría un proceso panista desaseado en el que no se guardó la limpieza que pregonan, que la presidenta de la Comisión Organizadora Electoral Nacional, Mariana de la Chica Huerta, lleva una relación muy cercana (en la que es imposible guardar la sana distancia) con Alfredo Figueroa, principal asesor de Xavier Nava.
Haiga sido como haiga sido, dijera un connotado panista, Octavio Pedroza obtuvo el triunfo en la elección panista, con el 44.9% de los votos, frente a un 34.6% de Xavier Nava, y 20.5% de Marco Gama; es decir 2,608, 2,011, y 1,189 votos, respectivamente.
No hubo al parecer división en el panismo, la inquina vino de fuera, y las que la prohijaron desde adentro, serán tratadas como apestadas (aunque hoy se podría decir covidentas). ¿Valdría preguntar a Sonia y a Josefina cuál será su futuro en el PAN? Y una con la deuda de cuatro millones.
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Es difícil precisar si son los vientos o las aguas propias del entorno lo que afectan a los potosinos; de diez meses para acá podríamos pensar que son las secuelas mentales del coronavirus, provocadas por el encierro forzoso, pero considerando que la medida la hemos pasada por los arcos de Trajano (recordemos que son dos: Ancona y Mérida), no habría por qué suponerlo. Estamos tan dementes, como aquellos del área de observación en la Castañeda, y más en periodos preelectorales.
Fuera del panismo, pero dentro de la llamada Alianza Diabólica un priísmo sin pies ni cabeza se encuentra totalmente desorganizada y dividido por diversos intereses, más de tipo vedético que substanciales, donde se presenta más bien una corte de los milagros que verdaderos candidatos a la gubernatura. Es un hecho que necesitan bultos, para las estibaciones de Octavio.
De Morena ni hablar, la cosa es aportar materia femenina a la contienda; las puertas están abiertas a todas las que deseen inscribirse en la carrera para elegir candidata a la gubernatura; no importa que luego doña Francisca les incendie hasta la sede nacional de su partido. Hay quienes dicen que la candidata, aunque potosina, volará desde el centro; fue en la semana cuando el historiador Pedro Salmerón, morenista de cepa, señalaba a los militantes potosinos que sin importar que fuera Lago, Picasso, o Pinault, la importancia radicaba en el nombre.
Ya veremos si realmente la calidad de su caldo es superior al de pollo, o sólo buscan hacérselo gordo.
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No se hizo caso, las consecuencias decembrinas y de Reyes se pagan. Ayer se rompió record con otros 295 casos de infectados por coronavirus, que se suman a los 685 hospitalizados, 95 de ellos entubados; 42,536 casos acumulados desde el inicio de la pandemia hasta el día de ayer. En el mismo periodo 3,602 defunciones.
Ya cualquier invitación a permanecer en casa, o a la precaución sale sobrando; esto sigue avanzando y los tres niveles de gobierno se encuentran rebasados; no contribuyamos a incrementar las cifras. Los que se infectaron por irresponsables qué más da, pero ¿los inocentes contagiados? Esos quedarán en algunas conciencias.



