Ahora… ¿qué sigue?

Después de asistir y participar como miles de potosinos en el cierre de campaña de Xavier Nava Palacios el miércoles último, no me queda duda de que será el próximo presidente municipal de nuestra capital. Independientemente de que la Plaza de Fundadores lució llena con todo y las calles aledañas, lo más destacable fue el entusiasmo y la alegría de miles de ciudadanos y familias enteras ahí presentes, que ven con grandes esperanzas que con Nava en la alcaldía regrese la tranquilidad a nuestro municipio. Y la transparencia en el manejo del erario y la atención eficaz a los servicios municipales que dejará semi abandonados el alcalde saliente, que solo será un mal recuerdo en la historia de nuestra capital, y ejemplo de un sistema político viciado, que en “arreglos” cupulares, a espaldas de los ciudadanos, permitió que llegara a ese cargo un personaje tan cuestionable.
Cuestionable por su opacidad, por su prepotencia, por sus violaciones reiteradas a la Constitución, por el uso del erario municipal para su promoción personal, por las irregularidades por más de 440 millones de pesos detectadas por la Auditoría Superior de la Federación, por su enriquecimiento ilícito, sus escandalosas compras sin licitar, de medicamentos a proveedores fantasma y por su contubernio con el titular de la Auditoría Superior del Estado y algunos diputados para que le aprobaran Cuentas Públicas falseadas. En suma, todo un ejemplar acabado de lo peor que nos ha dado a San Luis un sistema político cuya degradación la propició a través de 76 años, el partido que usufructuó el poder, y acabó pervirtiendo a todo el aparato político y a todos los partidos, con dinero público, con canonjías, privilegios y prebendas, el PRI.
En su mensaje del miércoles en Fundadores, Xavier Nava llamó al optimismo, a revisar lo que se ha hecho, señalando que “esta ciudad tiene que ser muy bien atendida y vamos a tratar de recomponer el tejido social, para darle la fuerzas y el respeto que se merece la dignidad de los potosinos”. También anunció que ya se tienen cubiertas el 100% de las casillas con representantes bien preparados. Pero advierte que todos los ciudadanos aún sin tener nombramiento, podemos cuidar la votación recorriendo casillas, saludando a nuestros representantes y a todos los funcionarios de la casilla. Hacer sentir la presencia ciudadana.

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¡BASTA DE REALIDADES! ¡QUEREMOS PROMESAS! No, no es un error, estimado lector. Así rezaba una barda pintada con cal en una de las colonias más rezagadas de San Luis Potosí, hace ya muchos años. En medio de una campaña municipal la habían pintado los vecinos como protesta y burla a los políticos irresponsables que cada tres años les venían a pedir su voto prometiendo introducir servicios, que luego, ya en el poder, no cumplían, ni se volvían a aparecer.
Esta pequeña historia nos recuerda la baja calidad del sistema político que padecemos los mexicanos, no obstante que somos el país del mundo con el sistema electoral más costoso en proporción a la población. En el presente año se gastarán los partidos y los organismos electorales como el INE, la FEPADE, etc., màs de 26 mil millones de pesos, es decir, algo así como 500 pesos mexicanos por cada voto emitido, cuando casi en ningún país pasa de 50.
Una vez que pase la elección creo que nos queda a los ciudadanos la enorme e importantísima tarea de exigir a los políticos reformar todo el sistema político electoral, para empezar a sanearlo, para convertirlo en un nuevo sistema justo, económico, DECENTE, que no dé vergüenza formar parte de él, con medidas y leyes que permitan, entre otras cosas:
1.- La práctica política deje de ser un negocio para los que la ejercen y empiece a ser un auténtico trabajo de servicio a los conciudadanos. Que otorgue honor y dignidad a quienes sirven a la sociedad dentro del mismo. Que incentive a los políticos para alcanzar el aprecio y reconocimiento público, en vez del enriquecimiento en los cargos públicos. Que sea formativo y pedagógico hacia la niñez y la juventud.
2.- Poner en el centro del quehacer político al ciudadano, a cuyo servicio deben estar las leyes y las instituciones y no al revés.
3.- Lograr un gran acuerdo nacional para que los partidos reduzcan gradual y sustancialmente los recursos que reciben del erario público.
4.- Establecer parámetros y límites más altos para la creación o permanencia de un partido político
5.- Suprimir o reducir gradualmente las diputaciones plurinominales, porque no representan realmente a los ciudadanos e introducen un factor de división y discordia interna en cada partido.
6.- Establecer la segunda vuelta electoral, que permita que quien llegue al cargo, lo haga con el apoyo de una clara mayoría y no como està ocurriendo en todas las elecciones mexicanas en las que el presidente de la república, los gobernadores, alcaldes y diputados, llegan al cargo con el voto de un 30% de la mitad del padrón que ejerce el voto, o sea del 15% del total de ciudadanos en el padrón.
Este domingo no termina el esfuerzo ciudadano. Ya no podemos darnos el lujo de ir a votar y dejar después a los que gobiernan, que hagan y deshagan durante tres o seis años. El país llegó a donde está, precisamente por la apatía ciudadana, el dejar hacer y dejar pasar, para no tener problemas. Después del 1º de julio, independientemente de los resultados, nos espera a todos los mexicanos una gran tarea. Urgente. La tarea de salvar a nuestra querida patria de la inseguridad, de la violencia, de la desigualdad, de la pobreza de millones, de la precarización del trabajo, de la perversión y corrupción del sistema político, de la impunidad y venalidad de casi todo el sistema de impartición de justicia, del desastre del sistema de salud y las deficiencias del sistema educativo, de la contaminación de nuestra atmósfera, tierra, ríos y mares y de muchas otras lacras e injusticias más.
Para ello, ¿México y San Luis contarán con nosotros?

lujambio06@hotmail.com