Aprobación de impuesto ambiental en San Luis Potosí
Adolfo González Díaz Infante
No aprendemos de errores de los demás, como se define a esta acción que nos diferencia de las demás especies del reino animal según algunos ANTROPÓLOGOS Y SOCIÓLOGOS. Es decir, somos menos HOMO SAPIENS y más animales al no aprender de los errores que ya cometieron anteriormente otros congéneres, en este caso nuestros diputados, sin que se tome esta afirmación como personal, simplemente como dice el nuevo presidente y líder de Argentina: “ESTÁ MAL LA RECETA, MAS NO EL CHEF”. Sólo se nos habla a los electores de las cantidades a cobrar, de la forma y las bases que son totalmente ilógicas desde el punto de vista ecológico, que es el que tratamos aquí, como lo veremos más adelante.
En primer lugar, el cobro es selectivo, lo que nos hace pensar mal y en corrupción dirigida en un principio a ciertos sectores industriales ya que hablan de una recaudación de tan sólo 19 millones de pesos anuales, lo cual dividido entre 311.22 pesos de costo por tonelada emitida al medio ambiente, que es en lo que se basa dicha tributación, sólo tributarán 61,050 toneladas, lo cual es una cantidad de toneladas irrisoria contra la producción real de contaminantes que producimos una población de 2,800,000 habitantes, además de la industria, ganadería, transporte, agricultura, etc. Para darnos una idea de semejante barbaridad, sería como si cada uno de nosotros habitantes produjéramos 220 kilogramos de CO2 al año, lo cual es mucho menor que la media real de los 3,000 kilos de CO2 producidos por habitante de nuestro país, es decir que es un impuesto que sólo se aplica estatalmente al 7.3 % de los habitantes y se perdona al restante 92.7% de la población.
Pero el problema principal es en qué se aplicarán esos recursos que se supone deberían de ser para proyectos ecológicos y principalmente para las llamadas LABORES DE REMEDIACIÓN, como pueden ser SECUESTRO DEL C02 DE LA ATMÓSFERA Y POR LO TANTO DEL AIRE QUE RESPIRAMOS, que es lo que da origen a dicho presupuesto. Eso es en lo que la sociedad civil y organismos empresariales deberíamos cooperar y exigir en este caso al gobierno estatal. Y como ejemplo, si se otorgara un subsidio de 500 pesos por hectárea, que es mucho más bajo que el que se da en otros países a las comunidades y propietario de los bosques, olvidándonos por lo pronto de los FALLIDOS PROYECTOS DE REFORESTACIÓN que se extienden por todo nuestro país y que son usados en la compra de votos desde hace 100 años. Primero conservemos lo que nos queda de bosques y después empecemos a reforestar, que es 100 veces más caro que conservar lo que aún tenemos. Pues bien, con esos 19 millones de pesos se podrían subsidiar y por lo tanto conservar, 38,000 hectáreas. Así de sencillo, equivalentes a sólo el 0.60% del territorio de nuestro estado de San Luis Potosí. Cada habitante en promedio producimos 3 toneladas anuales, es decir que si este impuesto se aplica a rajatabla se deberían tributar: 2,800,000 habitantes x 3 toneladas por habitante x 311.22 pesos por tonelada= 2,614 millones de pesos contra los 19 que marcan nuestros diputados. Por lo cual ese impuesto tiene sólo funciones RECAUDATORIAS y no tiene como finalidad un remedio ecológico.
Pensando mal, puede ser el primer paso para ir gravando todas las actividades en un futuro cercano y seguir malversando esos fondos en asuntos políticos en vez de asuntos ecológicos. El tiempo nos lo dirá y mientras, nosotros, nuestros hijos y nietos al igual que nuestros diputados, senadores y gobiernos de todos los órdenes seguiremos respirando el aire contaminado que tenemos, a pesar de estas leyes e impuestos alocados. Volvemos a repetir si todo seguirá igual mejor no cobren esos impuestos que llaman verdes y yo llamaría impuestos negros. Recuerden señores aprobadores de leyes sin conocer sus consecuencias que ustedes y sus familiares también respiran más de 20,000 veces diarias, así de democrática es la contaminación.



