Ayudemos a que resista la Constitución
Hoy 5 de febrero de 2024, no sólo se cumple un aniversario más de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sino que es el momento propicio para recordarnos que ese valioso documento de 136 artículos, resume lo que hemos sido como nación incluso más allá de aquel ya lejano 1917, cuando paradójicamente, en la tierra de la Corregidora, los jefes revolucionarios -todos varones-, firmaron un pacto político que incorporó las más sentidas demandas sociales de la época, definiendo el rumbo que el país tomaría las próximas décadas: educación pública, sistema de seguridad social, reparto territorial agrario, fortalecimiento del laicismo, municipios libres, trabajo digno.
Ninguno de estos tópicos existían en aquella realidad mexicana de las primeras décadas del siglo XX, la Carta de Querétaro se convirtió pues, en la hoja de ruta que trazó el camino para su construcción, poco a poco se materializaron Instituciones, fue el México de Carranza y Obregón, pero también el de Calles y Cárdenas, fue la lucha por la democracia del sufragio efectivo de Gómez Morin y González Luna hererderos del Maderismo, fue también la sangre derramada en el 68 y el 71 por las juventudes ávidas de apertura política. Más de doscientas reformas al texto original aprobado en el emblemático Teatro de la República, hoy en poco se parece ya nuestra Ley Fundamental, que ha visto transitar el modelo de sustitución de importaciones al libre comercio, pasó de la solidaridad, al desarrollo social y ahora al bienestar.
Resistió el Maximato de Plutarco, la guerra cristera, terremotos, magnicidios, transiciones, dos mundiales y hasta unas olimpiadas. 107 años que ese libro tan mentado pero tan poco conocido en su esencia nos ha observado en silencio desde hace más de un siglo, parida por su madre la Constitución Federal de 1857, concebida por los más puros liberales, fue a su vez receptora de los primeros intentos constitucionales de sus antecesoras en 1814, 1824 y 1847, que ya contenían la sagrada división de poderes y aunque sufrió un revés en 1836 con la aparición del Supremo Poder Conservador santanista, pero que, zanjado ese episodio, recuperó su fuerza con más vigor al heredarnos el Juicio de Amparo, insigne protección frente a la arbitrariead ejercida por aquellos quienes que con un poquito de poder, vulneran los derechos más elementales.
Quienes nos formamos en la profesión jurídica, somos los primeros en reconocer que las constituciones no están ni cerca de ser perfectas, son más bien documentos producto de momentos coyunturales específicos, pero no por ello dejamos de asumir que siempre será mejor tenerla, pues también dan testimonio de que, en los peores momentos de un pueblo, también es posible alcanzar acuerdos, mismos que se plasman para la posteridad precisamente en las constituciones.
De modo que, este 2024 es un año decisivo que impactará la vida de más de 131 millones de mexicanas y mexicanos, en un panorama donde precisamente hoy se presenta una iniciativa de reforma constitucional llena de claro obscuros, tan buena como mejorar el sistema de pensiones y a la vez tan mala como someter a elección a los integrantes del poder judicial; faltan pocos meses para concluir el gobierno Obradrista, la Constitución ha resistido estoica, aunque no han corrido la misma suerte algunas de sus Instituciones, pues al final: ¿cómo evitamos los gobernados, los embates del autoritarismo?, la respuesta también nos la da la noble Constitución, hagamos efectivos nuestros derechos, como el de votar de una manera reflexiva y razonada, seamos ciudadanos activos que participen de la vida pública más allá del momento electoral, ejerzamos peticiones, solicitemos información, promovamos juicios de amparo y de protección de derechos políticos.
Pero lo más importante, nunca, jamás entregemos una mayoría calificada legislativa a ningún partido o expresión política, pues el candado más valioso frente al apetito del poder absoluto será siempre limitarlo, la pluralidad genera debate, el debate lleva al diálogo y el diálogo al consenso, la pluralidad sera siempre la mejor ayuda que le demos a nuestra Constitución para asegurar su vigencia.
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