Berrinche y medicinas

"Cuando se regeneren los que se dedicaban 

a la venta de medicamentos, que entiendan 

que ya se acabó la corrupción, entonces vamos 

a poder adquirir los medicamentos en el país". 

Andrés Manuel López Obrador

Lo peor es que la falta de medicamentos es innecesaria. Es una crisis provocada por un berrinche sin sustento. 

México no ha sido nunca un ejemplo de salud pública, pero por lo menos antes había medicamentos. Estos han desaparecido de las instituciones públicas. Se ha prestado la mayor atención a los oncológicos infantiles, pero el desabasto es generalizado. 

El presidente López Obrador ha cuestionado constantemente a varias farmacéuticas nacionales, entre ellas PISA, la mayor productora nacional de genéricos, y a su distribuidora Dimesa, por supuestos actos de corrupción. Para quedar bien con el mandatario, Cofepris le cerró en 2019 una planta a PISA en Coyoacán, la cual producía la mayor parte de los medicamentos oncológicos del país. Hasta el momento sigue cerrada. 

El gobierno también eliminó las compras consolidadas que llevaba a cabo el IMSS. El proceso se lo encargó primero a la Oficialía Mayor de Hacienda, que hizo una labor desastrosa, y ahora se lo ha pedido a la UNOPS, una organización de las Naciones Unidas. A pesar de que López Obrador aseguró el 27 de mayo que ya se habían realizado las compras, con un ahorro de 11,880 millones de pesos, no hay indicios de que hayan concluido todavía. El hecho es que los medicamentos no han llegado a nuestro país. Otra medida dañina fue eliminar el sistema de distribución de medicamentos existente. 

El presidente nunca entendió las consecuencias de sus acciones. Durante mucho tiempo negó que hubiera desabasto. El 31 de agosto de 2019 anunció que había ordenado investigaciones contra las principales farmacéuticas "porque se pasaban, se rayaban". El 23 de enero de 2020 negó otra vez el desabasto y dio a conocer otra pesquisa, ahora del director del Hospital Infantil de México Federico Gómez. Afirmó, incluso, que los directores de los hospitales "están causando este descontrol por los contratos que tienen con la empresa PISA". Ningún resultado de las investigaciones se ha dado a conocer. 

Con el tiempo el presidente reconoció el desabasto, pero siempre para añadir que la solución es fácil o está por llegar. "Si no hay medicamentos, se toma un avión. a donde sea para comprar los medicamentos", dijo el 30 de agosto de 2019. El 30 de julio de 2020 afirmó que la compra en el extranjero "resolverá en definitiva el abasto de medicamentos". El 24 de mayo de este 2021 acusó a las farmacéuticas de sabotaje, pero afirmó que "ya hay abasto de medicamentos". El 16 de junio se corrigió y dojo: "Creo que para la semana próxima ya tenemos compradas todas las medicinas". Hasta este momento no han llegado. 

Quienes conocen la industria farmacéutica entienden por qué. La planta que Cofepris cerró en 2019 era la principal productora de medicamentos genéricos oncológicos pediátricos en México. El que sean genéricos, sin patente, es importante. Los márgenes de utilidad son pequeños y ninguna empresa ha querido cubrir el faltante. Las compras del sector público, por otra parte, son enormes. No es tan fácil encontrar un reemplazo. 

El presidente debe reconocer que se equivocó. Es importante que permita la reapertura de la planta de PISA y restaure los procedimientos que se usaban para la compra de medicamentos. Su orgullo personal no debe pesar más que las muertes de los niños. 

Niños golpistas

Hugo López-Gatell declaró en el programa de TV El Chamuco: "Esta idea de los niños con cáncer que no tienen medicamentos cada vez lo vemos más posicionado como parte de una campaña. de los grupos de derecha internacionales. que están buscando crear esta ola de simpatía en la ciudadanía mexicana ya con una visión casi golpista". Parece increíble, pero la afirmación está grabada. 

Twitter: @SergioSarmiento