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Biden, México y Latinoamérica

Por Israel López Monsiváis

Noviembre 19, 2020 03:00 a.m.

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El triunfo de Joe Biden en Estados Unidos de Norteamérica es la victoria del político profesional, el regreso de la decencia a la Casa Blanca, un respiro para los medios de comunicación. El presidente electo asumirá el cargo con múltiples frentes abiertos.

Veamos. El primer reto de Biden es la transición, Donald Trump seguirá complicándola, no respeta la institucionalidad. El segundo reto es buscar la unidad de un país polarizado, el populista de derechas superó los setenta millones de votos. El tercer reto es resolver la crisis de salud y económica. 

Del mismo modo, dirigirá un gobierno dividido. La mayoría del senado la ostenta el Partido Republicano, en enero se disputan los curules de Georgia. Trump logró colocar tres jueces conservadores en la Corte Suprema de Justicia, cambiando la correlación de fuerzas. La nueva administración tiene que resolver las tensiones internacionales y reconstruir los puentes que se dinamitaron. Sin lugar a dudas, la conquista de Biden es un descalabro para los valores conservadores globales.

El titular del ejecutivo mexicano todavía no reconoce el triunfo del Partido Demócrata. Desde mi perspectiva, es un error diplomático: no puedes felicitar a los gobiernos de Argentina y Bolivia (por afinidad ideológica) y escudarte en la Doctrina Estrada para no molestar a tu socio político (Trump).

Para los mexicanos, las elecciones norteamericanas ocuparon por varios días la agenda y la conversación pública. Encuentro hipocresía en el conservadurismo: aprueban a Biden, pero niegan la agenda progresista (aborto legal, matrimonio igualitario y demandas de la comunidad LGBT). Roberto Morris, consultor político, lo sintetizó en un tuit, “personas que les encanta aplaudir la progresividad de derechos en Estados Unidos y Europa pero hacen todo para detenerla en México (8/11/2020)”.

Joe Biden tiene mayor conocimiento sobre Latinoamérica, realizó múltiples visitas como vicepresidente (2008-2016). En su gestión podríamos contemplar un cambio de enfoque en la región.

En definitiva, con la llegada de Biden, México le tiene que poner fin a la política migratoria de tercer país seguro, que los centroamericanos puedan transitar libremente sin ser contenidos por la Guardia Nacional. Pasemos a Argentina, el Fondo Monetario Internacional tiene que facilitar la renegociación de la deuda externa, darle un respiro a la economía.    

Para el caso de Colombia, corresponden concretar los acuerdos de paz, dejar de criminalizar a los ex guerrilleros de las FARC; Trump alimentaba el discurso de Álvaro Uribe e Iván Duque. En las propuestas de campaña de Biden, se ubica como prioridad la protección al medio ambiente, por lo tanto, corresponderá exhortar a Bolsonaro en Brasil, para que implemente mayores medidas de protección en el Amazonas.

En La Habana, se festejó el fracaso electoral del Partido Republicano, Cuba y Estados Unidos de Norteamérica van a retomar las relaciones bilaterales donde las dejó Barack Obama, terminar con el inhumano bloqueo económico. En cuanto Venezuela, la salida es diplomática y negociada con Nicolás Maduro, Trump  respaldó la presidencia interina de Juan Guiadó, quien perdió aliados al interior. 

Los presidentes de Colombia, Brasil, México, Ecuador, Chile y El Salvador apostaron en distintos momentos por ser aliados de Donald Trump, ante el resultado adverso habrán de construir una nueva relación con Biden. 

Como último apunte abordo el populismo. No termina con la derrota de Trump, el movimiento de extrema derecha continuará confrontando. Desde la oposición, los trumpistas tratarán de prolongar la narrativa de fraude con rumbo al 2024. La democracia y las instituciones norteamericanas se ponen a prueba.

Twitter: @LmElizondo