El capital humano es el pilar central para el desarrollo de las personas y del país, el cual está vinculado con el nivel y calidad de educación, el cual se entiende como la suma de conocimientos y habilidades que cada persona posee, y con los cuales les permite incorporarse en mejores condiciones laborales a las actividades productivas; por ello es fundamental que se implementen políticas publicas cuyo objetivo sea fortalecer el capital humano a nivel local, de tal manera que se generen las condiciones para alcanzar mejores niveles de desarrollo.
Los conocimientos y habilidades que se requieren en el mercado laboral de la globalización son muy diferentes a los que se demandaban en la era industrial; la fuerza física ha sido sustituida por el conocimiento, por las habilidades para resolver problemas con base en modelos matemáticos y evidencia empírica; es por ello que las personas requieren una educación de calidad; lo que suceda al interior de las aulas escolares es fundamental para fortalecer al capital humano.
En la era industrial el individuo dependía de su fuerza física o de la acumulación de información según el área laboral en donde se desempeñaba; en su espacio laboral, el individuo, seguía instrucciones y procesos ya establecidos en las organizaciones, pero hoy en día eso ya no sucede, las condiciones sociales y económicas demandan personas que entiendan y transformen situaciones problemáticas relacionadas con la información, por lo que el conocimiento se ha convertido en el principal instrumento para hacerlo.
En la formación de capital humano de calidad, la educación formal adquiere importancia en la medida que es el espacio en donde las personas obtienen los conocimientos y habilidades que se requieren para desempeñarse en la vida cotidiana y laboral; su función era la disciplina y la transmisión de información, sin embargo, el mundo se ha transformado, por lo que la forma de educar basada en la acumulación de información ya no responde a las demandas de la vida social y económica contemporánea.
El capital humano que hoy en día se demanda es aquel que genera ideas nuevas, innova procesos, desarrolla nuevas tecnologías o genera transformaciones sociales en la solución de los problemas públicos; en la era de la información se demandan personas que sepan desarrollarse en un mundo complejo de información, que sea apto para ordenar e interpretar esa información, de generar relaciones causa – efecto, transformar situaciones sociales, por lo que debe tener capacidad de análisis, creatividad e innovación.
En esta era de la información lo fundamental es generar valor, esto es diferente a lo que sucedía en la era industrial, en ella la productividad dependía de la velocidad con que se hacían las cosas, en el uso eficiente de los recursos, en la acumulación de información; en el nuevo contexto de desarrollo, para alcanzar la productividad se requiere saber hacer uso de la tecnología, buscar innovadoras formas de producir y el desarrollo de nuevos productos o estrategias de solución de problemas públicos.
En México hay un pendiente en la calidad del personal que se incorpora a la actividad productiva, según datos de Instituto Mexicano para la Competitividad (imco), 32.9 % de la población económicamente activa tiene educación secundaría, 22.3 % tiene primaria, 18.8 preparatoria, 15.6 % licenciatura y solo 1.6 % cuenta con un posgrado (véase gráfica); esta situación explica en gran media por qué México se encuentra rezagado en materia de competitividad y el por qué un buen número de familias viven en condiciones de pobreza.

En este contexto, la educación adquiere una prioridad fundamental en la agenda de gobierno, jugando un rol mucho más importante que en el pasado; la educación es el recurso principal para la formación de mejores personas, representa el recurso que hace posible que las personas desarrollen capacidades acordes a lo que demanda la economía y sociedad del conocimiento, por ello transformar la estructura, procesos y actores que forman parte del sistema educativo es necesario para incrementar la calidad del capital humano en México.
El sistema educativo fue diseñado y orientado para la acumulación de información en un contexto de disciplina, tal como lo demandaba el sistema político y la estrategia de crecimiento económico; ahora se demanda un modelo que promueva el desarrollo de capacidades, la innovación y el cambio social, el mundo ha cambiado y necesitamos que el sistema educativo se transforme en todos sus niveles, principalmente en el nivel de licenciatura y posgrado, se requiere que se conviertan en los principales generadores de conocimiento socialmente útil.
La política pública que se requiere implementar debe estar diseñada de manera coordinada con los actores involucrados en el sistema educativo, a partir de tres transformaciones: en primer lugar, su estructura y funcionamiento debe tener como eje transversal a la evaluación, que vaya desde el diseño del los planes y programas de estudio, pasando por la implementación de sus acciones y terminando en una evaluación del impacto de las transformaciones sociales logradas por las intervenciones gubernamentales en el campo de la educación.
Un segundo componente es el modelo pedagógico a implementar, el cual debe tener como centro de atención a los alumnos, con técnicas pedagógicas que permitan el desarrollo de habilidades más que la acumulación de información, así como el trabajo en equipo, la innovación y el cambio social, el uso de las tecnologías y modelos matemáticos y técnicas cualitativas para la generación de información local, de tal manera que permita explicar realidades sociales locales.
En tercer lugar, la adopción de un modelo organizacional flexible, que incorpore a los actores sociales, económicos y políticos en la toma de decisiones de cada centro educativo, de tal manera que cada centro educativo responda a las necesidades locales, que haya vinculación con los sectores productivos, pero que a la vez se tenga la sensibilidad social que impulse una formación con sentido de responsabilidad de lo que sucede en el entrono; la transformación social con innovación debe ser la misión social de los centros educativos.
Para superar los niveles de pobreza y desigualdad que dominan en nuestro país es necesario incrementar la calidad del capital humano, por lo que la educación debe ser el centro de atención de una política pública, cuya misión sea promover una educación que impulse el cambio social, lo cual es posible mediante un sistema educativo que de prioridad al desarrollo de habilidades sobre el de la acumulación de información; mejores personas permite más altos niveles de desarrollo.
(Twitter: @jszslp)
Los conocimientos y habilidades que se requieren en el mercado laboral de la globalización son muy diferentes a los que se demandaban en la era industrial; la fuerza física ha sido sustituida por el conocimiento, por las habilidades para resolver problemas con base en modelos matemáticos y evidencia empírica; es por ello que las personas requieren una educación de calidad; lo que suceda al interior de las aulas escolares es fundamental para fortalecer al capital humano.
En la era industrial el individuo dependía de su fuerza física o de la acumulación de información según el área laboral en donde se desempeñaba; en su espacio laboral, el individuo, seguía instrucciones y procesos ya establecidos en las organizaciones, pero hoy en día eso ya no sucede, las condiciones sociales y económicas demandan personas que entiendan y transformen situaciones problemáticas relacionadas con la información, por lo que el conocimiento se ha convertido en el principal instrumento para hacerlo.
En la formación de capital humano de calidad, la educación formal adquiere importancia en la medida que es el espacio en donde las personas obtienen los conocimientos y habilidades que se requieren para desempeñarse en la vida cotidiana y laboral; su función era la disciplina y la transmisión de información, sin embargo, el mundo se ha transformado, por lo que la forma de educar basada en la acumulación de información ya no responde a las demandas de la vida social y económica contemporánea.
El capital humano que hoy en día se demanda es aquel que genera ideas nuevas, innova procesos, desarrolla nuevas tecnologías o genera transformaciones sociales en la solución de los problemas públicos; en la era de la información se demandan personas que sepan desarrollarse en un mundo complejo de información, que sea apto para ordenar e interpretar esa información, de generar relaciones causa – efecto, transformar situaciones sociales, por lo que debe tener capacidad de análisis, creatividad e innovación.
En esta era de la información lo fundamental es generar valor, esto es diferente a lo que sucedía en la era industrial, en ella la productividad dependía de la velocidad con que se hacían las cosas, en el uso eficiente de los recursos, en la acumulación de información; en el nuevo contexto de desarrollo, para alcanzar la productividad se requiere saber hacer uso de la tecnología, buscar innovadoras formas de producir y el desarrollo de nuevos productos o estrategias de solución de problemas públicos.
En México hay un pendiente en la calidad del personal que se incorpora a la actividad productiva, según datos de Instituto Mexicano para la Competitividad (imco), 32.9 % de la población económicamente activa tiene educación secundaría, 22.3 % tiene primaria, 18.8 preparatoria, 15.6 % licenciatura y solo 1.6 % cuenta con un posgrado (véase gráfica); esta situación explica en gran media por qué México se encuentra rezagado en materia de competitividad y el por qué un buen número de familias viven en condiciones de pobreza.

En este contexto, la educación adquiere una prioridad fundamental en la agenda de gobierno, jugando un rol mucho más importante que en el pasado; la educación es el recurso principal para la formación de mejores personas, representa el recurso que hace posible que las personas desarrollen capacidades acordes a lo que demanda la economía y sociedad del conocimiento, por ello transformar la estructura, procesos y actores que forman parte del sistema educativo es necesario para incrementar la calidad del capital humano en México.
El sistema educativo fue diseñado y orientado para la acumulación de información en un contexto de disciplina, tal como lo demandaba el sistema político y la estrategia de crecimiento económico; ahora se demanda un modelo que promueva el desarrollo de capacidades, la innovación y el cambio social, el mundo ha cambiado y necesitamos que el sistema educativo se transforme en todos sus niveles, principalmente en el nivel de licenciatura y posgrado, se requiere que se conviertan en los principales generadores de conocimiento socialmente útil.
La política pública que se requiere implementar debe estar diseñada de manera coordinada con los actores involucrados en el sistema educativo, a partir de tres transformaciones: en primer lugar, su estructura y funcionamiento debe tener como eje transversal a la evaluación, que vaya desde el diseño del los planes y programas de estudio, pasando por la implementación de sus acciones y terminando en una evaluación del impacto de las transformaciones sociales logradas por las intervenciones gubernamentales en el campo de la educación.
Un segundo componente es el modelo pedagógico a implementar, el cual debe tener como centro de atención a los alumnos, con técnicas pedagógicas que permitan el desarrollo de habilidades más que la acumulación de información, así como el trabajo en equipo, la innovación y el cambio social, el uso de las tecnologías y modelos matemáticos y técnicas cualitativas para la generación de información local, de tal manera que permita explicar realidades sociales locales.
En tercer lugar, la adopción de un modelo organizacional flexible, que incorpore a los actores sociales, económicos y políticos en la toma de decisiones de cada centro educativo, de tal manera que cada centro educativo responda a las necesidades locales, que haya vinculación con los sectores productivos, pero que a la vez se tenga la sensibilidad social que impulse una formación con sentido de responsabilidad de lo que sucede en el entrono; la transformación social con innovación debe ser la misión social de los centros educativos.
Para superar los niveles de pobreza y desigualdad que dominan en nuestro país es necesario incrementar la calidad del capital humano, por lo que la educación debe ser el centro de atención de una política pública, cuya misión sea promover una educación que impulse el cambio social, lo cual es posible mediante un sistema educativo que de prioridad al desarrollo de habilidades sobre el de la acumulación de información; mejores personas permite más altos niveles de desarrollo.
(Twitter: @jszslp)

