Casa gris
El discurso no es exclusivamente uso del lenguaje, sino que es un acto de comunicación que permite establecer y tejer relaciones sociales entre los actores involucrados; es una actividad social que activa el conocimiento previo del emisor y receptor de los mensajes, en donde están presentes las ideologías como sistemas de ideas, las cuales están entrecruzadas por nuestra manera de entender el mundo y la manera de vivir en sociedad; el discurso siempre está en contexto y en una coyuntura que rodea a los participantes.
En este contexto, el debate generado por la casa gris pone en la agenda pública temas importantes: 1) la política editorial de los medios de comunicación, donde surge la pregunta: ¿son parte de la confrontación política? La respuesta se obtiene mediante un análisis contextualizado; 2) La disputa por el presupuesto federal destinado a la comunicación, lo cual requiere de un análisis cuantitativo de su composición en los últimos tres años, poniendo énfasis en los ganadores y perdedores; 3) los intereses detrás de la crítica, que necesita un mapeo de sus actores, resaltando su trayectoria laboral e ideológica.
En cuanto a la comunicación gobierno – sociedad, las conferencias de prensa mañaneras han transformado la red de actores dominantes, se han debilitado los medios tradicionales de comunicación y ha empoderado a otros, principalmente en redes sociales; hoy en día no es necesario esperar la entrevista exclusiva al presidente de la república, de manera permanente se puede escuchar la postura del presidente de la república, con lo que hay materia para el debate en redes sociales y personales en torno a los asuntos políticos.
Además, la casa gris, como artefacto de comunicación y debate, permite identificar el contexto de confrontación política que ha vivido México desde los años ochenta del siglo pasado, pero que llegaron a su máxima expresión en el proceso electoral de 2018; también es posible distinguir las transformaciones de coyuntura que rodea a los actos de comunicación de los principales actores políticos en cuanto a su rol en el sistema político y de gobierno, pero sobre todo las formas de pensar y actuar de los actores involucrados.
Los protagonistas en torno al debate de la casa gris son el titular del ejecutivo y sus opositores políticos. En términos contextuales, en 2018, se veía un candidato presidencial fuerte, que dominaba a sus adversarios, respondía a sus críticas en sus propios espacios, quienes utilizaron de manera ininterrumpida noticias falsas y memes para atacarlo, las cuales eran pagadas por actores económicos poderosos y operadas por los medios de comunicación y sus analistas, sus estrategias no funcionaron, se impuso el apoyo de grandes sectores de la sociedad, que utilizaron como instrumento a las redes sociales.
En febrero de 2022, la coyuntura es diferente, pero los actores son los mismos, se usa un documento financiado con recursos privados, pero que carece de rigor científico, se sustenta más en supuestos que en evidencias; el titular del ejecutivo, por las restricciones que impone la investidura presidencial no ha podido enfrentar a sus opositores, sino que los ha confrontado, es más vulnerable hoy que en 2018; sus opositores son los mimos, pero no han logrado llegar a sectores sociales más amplios, su influencia es la misma.
Están claros los dos extremos, quienes apoyan al presidente y quienes son sus opositores, la estrategia es clara, unos defender su honestidad y los segundos tratar de debilitarla, la polarización es evidente, pareciera que la neutralidad no existe; hay evidencia que la violencia verbal es el antecedente de la violencia física, esperemos que este escenario no se presente; vienen tiempos complicados, de un lado están quienes tratan de continuar con el proceso de transformación y del otro debilitar y desplazar al proyecto político que gobierna al país.
En este proceso de confrontación no se percibe un cambio en la correlación de fuerzas, un gobierno social y políticamente fuerte, y una oposición sin un proyecto político alterno, lo cual requiere de una nueva narrativa; los problemas de México están determinados por múltiples causas y no solo por la corrupción; la estrategia de confrontación no se debe sustentar solo en cuestionar la honestidad del presidente, sino en darle rostro y proyecto, la sociedad mexicana no se debe quedar con la impresión que todos los actores políticos son iguales.
En síntesis, en el debate en torno a la casa gris los actores y sus estrategias son las mismas, en un extremo están quienes plantean que el origen de nuestros problemas públicos es la corrupción y del otro lado, quienes adoptan como alternativa política el cuestionar la honestidad del los que impulsan el cambio; estas estrategias llegaron a su límite en julio de 2018, las necesidades de la sociedad demandan profundizar en los cambios, proyectos políticos alternos, pero sobre todo nuevas narrativas, no olvidemos lo aprendido. Próxima colaboración: 09 de marzo de 2022.
@jszslp




