Cuba, una luz cegadora
Hace algunos años tuve el privilegio de visitar la preciosa isla caribeña y su majestuosa capital La Habana, en donde encontré un pueblo cálido, amable y hospitalario, sin embargo en espontáneas conversaciones con algunos de sus habitantes, siempre acompañadas de un exquisito café, me di cuenta de que todas esas charlas tenían dos aspectos en común, la queja recurrente por falta de libertad y el hartazgo de un sistema político opresor.
Caminar por las calles y avenidas de la capital cubana te permite percibir el sentir de una población fragmentada en dos bandos, los que apoyan -más por conveniencia que por convicción-, al régimen de gobierno cubano y, aquellos quienes, hasta cierta forma discreta se expresan negativamente en contra del socialismo instaurado, aunque ambas posturas coinciden en que el modelo imperialista no es tampoco el modelo ideal para la solución de sus problemas.
En aquellos primeros años del siglo XXI en que estuve en suelo cubano, aún vivía el líder máximo de la revolución Fidel Castro, aunque sus apariciones en público ya eran cada vez menos debido a lo deteriorado de su salud, pero quien ha visitado la isla podrá coincidir en que hay una imagen icónica venerada de un modo muy parecido a lo religioso, me refiero a la figura de Ernesto Güevara, el “Che”; así, los dos personajes más importantes de Cuba: Fidel y Guevara, a ambos se les da un trato de próceres donde toda la propaganda emanada del gobierno gira en torno a magnificar las hazañas de uno y las decisiones del otro.
En ese contexto, Cuba nación hermana ha vivido desde aquel ya lejano 1959 inmersa en un modelo socialista impuesto por Fidel, continuado por Raúl y que pareciera dar signos de estar agotado ahora con Díaz-Canel, con una generación de cubanas y cubanos bien organizados que dan señales de encabezar un movimiento libertario, un grito desesperado por decirle al mundo y a su propio gobierno un rotundo No al asfixiante modelo socialista, sin que esto signifique claudicar y caer en los brazos del imperialismo, como ya lo han manifestado.
La Cuba del 2021 y su neo revolución, es quizá para latinoamerica la gran oportunidad de despertar las conciencias cuando la sombra del caudillismo mesiánico se asoma o se ha asentado en otras naciones hermanas, por eso, -salvo su mejor opinión- considero que este movimiento calificado por el gobierno cubano como “actos de vandalismo incitados desde Estados Unidos”, van más allá de simples protestas aisladas, por lo que pretender atribuir el movimiento a una conspiración norteamericana, es ofender per se al pueblo cubano y a su madura capacidad para disentir respecto a un régimen, considerando la larga data que ha implicado el modelo socialista restrictivo de libertades.
De modo que, Cuba podrá ser el ideal para millones de latinoamericanos que hoy vemos en ese movimiento una causa justa por la búsqueda de libertad, sin dejar de condenar el bloqueo norteamericano, medida nociva que a quien más ha dañado es a la población de esa hermana nación, así, el activismo y los sueños libertarios toman nuevos bríos en el siglo de la tecnología, la ciencia y la información; tal vez en este movimiento no observemos travesías a bordo del “Granma”, ni guerra de guerrillas en la Sierra Maestra, quizá esta generación de jovenes líderes cubanos no estén interesados en inmortalizar sus rostros fumando un cohiba, tal vez a esta generación de incipientes revolucionarios, sólo estén pensando en devolver a un pueblo la posibilidad de vivir en su hermosa isla, de vivir con libertad, quizá, esa luz cegadora a la que se refería el gran Silvio Rodríguez, haya llegado por fín a La Habana, Ojalá.
Hasta el próximo lunes.
no te pierdas estas noticias




