Del viaje al exilio

El movimiento es clave para la vida. Todo lo que se estanca se echa a perder.
El movimiento es un personaje indispensable en toda obra literaria. El viaje es lo que cuenta. La llegada y el regreso pueden variar.
La semana pasada platicamos de viajes, de pueblos mágicos, o sea todos, o casi todos. Si el turismo es un factor de crecimiento, lo es también la movilidad laboral. Y hay una movilidad forzada, en la que viajar es la única opción. En una época en que se han buscado tantas opciones para el turismo, para el nomadismo y la migración (temporal y permanente), aún hay mucha incomprensión ante el exilio.
Al llegar a la frontera sur de México, la Caravana Migrante de Honduras se ha topado con el cerco levantado para quedar bien con Estados Unidos. Otros países no tienen fronteras cerradas ni tantos trámites migratorios. La policía escuda, agrede. Las crónicas dicen que se ha separado a algunos niños de sus padres (lo mismo de lo que nos quejamos hace poco, en la frontera norte).
Eso ya era de esperarse, dada la política exterior de los últimos años. Lo que sorprende e indigna es la opinión de personas y sectores que alegan soberanía, delincuencia o invasión para mostrar racismo y clasismo.
La migración forzada no se juzga igual si es de África a Europa, de México a Estados Unidos o de América del Sur a México.
Amenazas y mofa. Algunos ni cuenta se dan. Otros lo hacen con toda la saña. Ya los romanos bautizaron como bárbaros a los invasores, haciendo mofa de su forma de hablar. Los aztecas llamaron chichimecas a los nómadas del norte. Los adjetivos “descalificativos” que usamos a diario dan cuenta de lo mal que podemos estar de nuestros estándares de humanidad.
Y el orgullo patrio, las aras nacionales, también han salido a relucir. Detalle no tan menor: cuando juega la Selección Mexicana los goles de México suelen ser gritados por casi un minuto por los comentaristas televisivos, mientras los goles de otros países apenas son pronunciados, aunque hayan sido una obra de arte.
Construimos laberintos imaginarios, con múltiples fronteras para un monstruo igualmente imaginario.
No se necesitan muros físicos cuando el Estado ejerce su poder, o cuando tenemos tan interiorizados ciertos privilegios que defendemos a capa y espada nuestra condición.
Sin ir tan lejos, en México hay muchos pueblos fantasma debido a la inseguridad. Hay carreteras que no se pueden transitar al anochecer, calles donde te asaltan o te violan y nadie hace nada. Hay cuerpos sin identificar en fosas clandestinas y ocultos en las cajas de camiones que deambulan por nuestro país.
“Yo no creo en el exilio, sobre todo no creo en el exilio cuando esta palabra va junto a la palabra literatura”, escribió Roberto Bolaño. Con exiliados México construyó parte de su capital intelectual y reconstruyó su historia.
En Mapas heterotrópicos de América Latina, Juan Pablo Davobe y Carlos Jáuregui escriben:

“El exilio es una instancia de crisis que no puede solucionarse con el mero retorno. En la situación de diáspora, las identidades irremediablemente se multiplican y forman en la diseminación, transculturación e hibridez, tanto del cuerpo como del sentido”.

La crueldad de la huida se acentúa con la crueldad de quienes vemos sufrir a otro. Muchos escritores y artistas han sufrido el exilio. Han padecido el hambre y la persecución que conlleva.
En palabras de Mahmud Darwish, poeta árabe,

“El exilio es parte de mí. Cuando vivo en el exilio llevo mi tierra conmigo. Cuando vivo en mi tierra, siento el exilio conmigo. La ocupación es el exilio. La ausencia de justicia es el exilio. Permanecer horas en un control militar es el exilio. Saber que el futuro no será mejor que el presente es el exilio. El porvenir es siempre peor para nosotros. Eso es el exilio”.

“Estamos obligados a reflexionar qué significan, en estas condiciones, los conceptos fundamentales como libertad y justicia”, dice Tomás Calvillo en El rapto de la interioridad. Coincido.
Si los límites de nuestro lenguajes son los límites de nuestro mundo, como dijo Wittgenstein, no construyamos tantas fronteras. Ampliemos horizontes, tendamos puentes.

Posdata 1: Queda abierta desde ya la invitación a participar en mi blog Muerte y arte en San Luis Potosí (y, obvio, más allá). Se recibirán calaveras, poemas, cuentos, recuerdos de muertos frescos, ensayos y otros textos cortos. El blog se actualizará con el material recibido del 30 de octubre al 2 de noviembre.

Posdata 2. Esta en preparación el Calendario San Luis Potosí 2019 (como los que edité en 2010 y 2011), con obra plástica de esplendidos autores, tanto nuevos como reconocidos. Aún quedan algunos meses del año por confirmar pero esperemos iniciar la preventa a mediados de noviembre. Espero su apoyo en obra, difusión y compra, si no es mucha molestia.

Posdata 3. Ya viene el Picnic Literario del Centro de las Artes, donde participará la raza del taller de Iniciación a la Escritura.

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