Dulces sueños
Olvidé el contenido del tema de hoy, mientras volvía del insomnio.
Ése que activa la creatividad y despierta demonios dormidos.
Mientras luchaba con él, dando vueltas a la almohada, mi mente escribía una plegaria, algo así como un anti-credo.
Una oda a la falta de fe en la justicia, en el valor de la palabra, en el poder mortífero de las hormonas y en la incredulidad en la especie humana.
Un drama propio de las 3 am de un lunes a martes en el que despiertas de pronto, como si fueran ya las 8 de la mañana….
Pero, restan varias horas antes de que amanezca en serio
A esas horas las cosas no pintan bonito, el panorama es negro y nada parece tener solución.
El insomnio es algo curioso. Nos deja ver nuestra pequeña realidad como si fuera de otro mundo.
Por otro lado, cuando uno se arma de valor, resulta productivo.
Te animas y te levantas a intentar escribir todo lo que pasa en tu mente a la velocidad de la luz.
No lo lo logras porque son decenas de estrellas fugaces hechas ideas o sensaciones, juegas al mago y diseñas mundos que dese ahí parecen alcanzables.
Mientras los pones en la pantalla parecen diluirse en el brillo de ésta y lo olvidas mientras respiras cuidadosamente para no espantar las visiones que recorren ojos y mente.
A veces creo en esa locura nocturna como parte de una faceta que no es fácil de mostrar en horas hábiles.
Yo raramente me despego de las sábanas para escapar a escribir lo que se fuga en mi imaginación.
Pero cuando lo he hecho, al terminar, me queda la sensación como de haber ganado una competencia, de haber recorrido kilómetros caminando o de haber preparado un gran banquete para invitados muy queridos.
Para Demócrito, “el insomnio resultaba de una dieta no saludable y la somnolencia diurna un síntoma de enfermedad”. No habiendo duda que la falta de sueño, o de sueño de calidad demerita la salud corporal y psiquíca. En la antigua China el balance entre fuerzas positivas Yang y fuerzas negativas Yin explicaban la enfermedad. El sueño era entendido como un estado de unidad con el universo y muy importante para la salud. Las técnicas de curación incluían la administración de medicamentos y la acupuntura. Durante la edad media, la concepción teocéntrica del cristianismo alejó a los médicos de la observación racional, considerando la enfermedad como castigo divino.
Si bien todos los adultos hemos experimentado alguna vez esta experiencia por lo general negativa, en forma crónica la padecen alrededor de un 15 % de las personas, considerando como crónico cuando dura un semestre por lo menos. Sus causas residen ya sea en un malestar o padecimiento o bien por el famosísimo estrés. Solo que no todo es referente a esto último. Algunos artículos refieren como causas: el síndrome de piernas inquietas, una tiroides hipoactiva, la apnea del sueño, enfermedad por reflujo gastrointestinal, comúnmente llamada ERGE, EPOC y el dolor crónico.
En mi experiencia, he vivido el insomnio por temporadas pero más que crónico, creo que está ligado a mis preocupaciones como vulgarmente conocemos como estrés. Y dependiendo del momento mi sueño cambia de pesado a ligero, de corto a largo, de placentero a insatisfecho y por ahí va la cosa. Lo cierto es que tiene consecuencias en el humor y el rendimiento. En la actitud durante el día y en la tolerancia a los errores propios y ajenos. No dormir bien nos hace irritables mientras que un dormilón siempre está de buen humor.
Así que yo espero que mi insomnio no se repita con frecuencia. Pienso que sería bueno desarrollar una capa protectora ante todo lo que el mundo reporta como posibles guerras, atracos, violencia, megalómanos gobernando, locos al volante, suicidas en las carreteras y otras variantes que nuestra especie desarrolla conforme avanzamos en eso que se llama evolución de la raza humana. Ello con tal de dormir bien y con ello mejorar la calidad de vida.
Por ello, aunque usted lea esto de día, le deseo dulces sueños.
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