El efecto Taylor Swift
Ante una narrativa in crescendo en Estados Unidos que postula que son las "vibras" del electorado, más que las políticas públicas, las que influirán en el resultado de los comicios de este año, las miradas en semanas recientes han volteado a ver a la megaestrella del pop, Taylor Swift. La especulación en torno a si la cantante decanta la elección apoyando a Biden se basa en datos duros. Su ascendencia en la cultura popular es indiscutible: tiene 279 millones de seguidores en Instagram y fue nombrada Persona del Año en 2023 por la revista Time. Swift viene además de una gira tan exitosa que tuvo un impacto notable en la economía: se calcula que logró una recaudación bruta de $2.2 mil millones de dólares sólo en ventas de boletos en EU y se prevé que genere cerca de $5 mil millones de dólares en gasto de los consumidores en el país. Pero en términos políticos, lo más notable fue cuando el año pasado instó a sus seguidores a registrarse para votar y provocó un aumento de más de 65 mil nuevos electores en un mes.
Ello explica por qué la derecha talibana y conspiranoica en EU, empezando por el propio Trump, están desquiciados con la cantante. ¿Qué pasaría si Swift efectivamente llegase a respaldar a Biden? Si bien no expresa abiertamente sus opiniones políticas desde el escenario, en entrevistas y redes sociales Swift denuncia el racismo y se ha convertido en defensora de la comunidad LGBTQ. En 2020 respaldó a candidatos demócratas y apoyó a Biden. Ella podría pedir el voto a favor de Biden, de manera directa o indirecta, o volver a instar a sus fans a que salgan a votar, elevando la participación de jóvenes y con ello mover la aguja, no tanto entre republicanos (que adulan a Trump) pero sí entre votantes indecisos o independientes, tal vez marcando una diferencia clave en una elección que se espera sea reñida y cerrada. Su base de seguidores incluye a muchos que acudirán a las urnas por primera vez en noviembre, un grupo demográfico clave para las aspiraciones de reelección de Biden. Una encuesta de Newsweek encontró que el 18 por ciento de los votantes dicen que "se inclinan más" o "significativamente más" a votar por un candidato respaldado por Swift. Según datos de otra de Morning Consult, su base de fans más acérrimos, los llamados Swifties, incluye a votantes bisagra: en su gran mayoría menores de 40 años, tanto demócratas como republicanos, personas con ingresos altos y bajos de todas las etnias y concentrado en los suburbios donde ahora se ganan o pierden las elecciones en EU.
Swift aún no ha respaldado a ningún candidato en 2024, pero los sicofantes de Trump ya han decla rado "guerra santa" a la cantante, dando por sentado que eventualmente respaldará a Biden. Demonizar a Swift es una estrategia arriesgada para el GOP, cuyos reiterados esfuerzos por avivar la ira en torno a temas sociales corren el riesgo de alienar a votantes moderados, tal y como lo han hecho las posturas de la extrema derecha con el tema del aborto, quizá el tema kriptonita más importante para Trump camino a las urnas. Veremos lo que haga en su momento Swift, pero más allá de su efecto directo sobre la intención del voto, a lo mejor es más bien su impacto indirecto en la economía y el consumo en EU, una especie de "Swiftonomics", lo que al final del día podría llegar a ser más trascendente que la promoción de los logros económicos del propio presidente, su llamado "Bidenomics", proyectando justo a tiempo para el 5 de noviembre una percepción más generalizada de una economía al alza. Y eso, amén de que Swift lo apoye abiertamente o no, podría marcar la diferencia para Biden.
Consultor intenacional, diplomático de carrera durante 23 años y embajador de México




