El histórico plebiscito en Chile
El haber sido aprobado el referendo chileno en un acuerdo político en el congreso después de un ciclo de constantes manifestaciones que comenzaron quizá, dependiendo las críticas de los diferentes expertos, con las marchas estudiantiles en el año 2006 y finalizaron en octubre el año pasado, definirá, según los resultados, el destino político institucional de Chile en los próximos años, ya que el pueblo latinoamericano exigía en las calles con un arraigado afán un cambio en el modelo económico, político, militar y policial fuertemente establecido durante la dictadura de Augusto Pinochet y mantenido con ligeras modificaciones por los gobiernos de izquierda y derecha posteriores al mencionado dictador militar que han gobernado el país, siendo la principal exigencia, para solventar eficazmente los problemas del pueblo, la redacción de una nueva Constitución que se ajuste a los intereses actuales de la sociedad.
El Plebiscito nacional chileno del 2020, fue un referéndum convocado inicialmente para abril de este año pero postergado para el pasado 25 de octubre debido a los incesantes casos derivados de la pandemia del Covid-19, fue propuesto por la mayoría de los partidos políticos chilenos quienes anunciaron la decisión en noviembre de 2019 con el propósito de determinar si realmente la mayoría de la ciudadanía estaba de acuerdo con iniciar el proceso constituye pertinente para redactar una nueva Constitución, y determinar el mecanismo para llevar a cabo dicho proceso.
Es necesario recordar que es el primer plebiscito de dicho país desde 1989, cuando se aprobaron las diversas reformas a la Constitución Política de la República bajo el mandato de Pinochet, por lo tanto era, hasta el momento, el único realizado durante los gobiernos posteriores a 1990.
Así pues, el 25 de octubre millones de chilenos y chilenas acudieron a las urnas para demostrar firmemente que el pueblo no es por ningún motivo, el enemigo del gobierno, como lo ha llegado a afirmar Sebastián Piñera, el actual presidente de Chile, en cambio, es una sociedad informada, persistente y que está cansada del sistema político, económico y social impuesto desde hace varios años, que está materializado en pocas oportunidades, desigualdad, incremento exagerado en el transporte público, reducción de los derechos sindicales, mala calidad de los servicios públicos, y enormes brechas salariales.
Los resultados del plebiscito denotan la necesidad existente de cambiar el futuro de Chile, con 78.27% a favor de una nueva constitución en comparación a un 21.73% en contra, es evidente lo que afirma Piñera ““triunfó la ciudadanía y la democracia, hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”.
Además de ser el primer plebiscito en mucho tiempo, será también la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular. Tras la publicación de los resultados, el 11 de abril de 2021 se elegirán a los constituyentes para después de haber sido redactado un nuevo texto, volver a realizar un plebiscito ratificatorio, en el que nuevamente la sociedad chilena elegirá si aprobar o rechazar la nueva Carta Magna propuesta. Se había propuesto que la redacción estuviera a cargo de un Constituyente mixto de 172 miembros, la mitad parlamentarios que se elegirían a sí mismos, y el resto ciudadanos electos, sin embargo, esto se rechazó, lo que deja muy en claro que deberá ser responsabilidad de los ciudadanos la nueva constitución y no de la clase política en el poder, de tal manera que la Carta Magna será redactada por 155 representantes, mitad hombres y mujeres, a través de elección directa por la ciudadanía.
Para comprender mejor esta consulta en Chile es preciso tener claro que la nueva Constitución no debe tener traumas, en este sentido, fue fundamental que la opción a favor haya ganado por una mayoría suficientemente amplia, de tal manera que hubiera sido, un muy mal comienzo si el apruebo hubiese ganado por un margen pequeño porque querría decir que cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Marcó un parteaguas con el origen de la vieja Constitución ya que a comparación de esta, la última fue respaldada por un entorno de paz, tranquilidad y serenidad. El resultado y el proceso constitucional serán claves para la recuperación de la legitimidad política de Chile así como para definir las reglas del juego; una mejor redistribución del poder y los bienes públicos, derechos civiles y las libertades.
No hay duda de que esta primera Constitución redactada en una democracia creciente en Chile marcará los nuevos rumbos, no solo en el ámbito político sino en el social, económico, ambiental y de género, de la nación sudamericana. Para ello, será necesario consolidar los distintos intereses de la socialdemocracia, la derecha tradicional y la democracia cristiana, asegurar que se incorporen nuevos agentes de representación ciudadana, a la vez que se establezca una conexión entre los anteriores y los nuevos representantes para que se logre garantizar una mejor atención a la ciudadanía sin la necesidad de que lo pidan en las calles.
De esta manera, son más que evidentes los nuevos horizontes que se le avecinan a la población chilena que lleva años soportando el viejo esquema político que heredó con la dictadura de Augusto Pinochet. Evidentemente el mejor camino para lograr un mejor futuro, es redactar una nueva Constitución, una Constitución que profundice los derechos y obligaciones de los ciudadanos, que cambie las reglas del juego así como el uso del poder de las élites, para que finalmente se permita alcanzar lo que tanto añoran los chilenos; construir una sociedad con más oportunidades, más equitativa, transparente, incluyente y tolerante.
Estudiante del Tecnológico de Monterrey



