En el otoño de 1990 (hace treinta años), se llevó a cabo en México, un encuentro internacional entre intelectuales denominado “El Siglo XX: La experiencia de la Libertad”. Organizado por la Revista Vuelta, su más entusiasta promotor fue Octavio Paz. Considerando la calidad intelectual del convocante OP, acudieron a este encuentro más de cuarenta pensadores: escritores, filósofos, poetas, científicos y economistas, de la talla de: Leszek Kolakowki, Cornelius Castoriadis, Czeslaw Millosz, Mario Vargas Llosa, Agnes Heller, Valtr Komárek, entre otros. Hombres y mujeres de ideas; varios de ellos habían sufrido persecución y encierro en sus países de origen, por los regímenes totalitarios del nazismo y el comunismo.
A la caída de estos, (regímenes), vislumbraban un nuevo mundo y vinieron a México a discutir, a analizar la nueva realidad. Trataron cinco grandes temas: 1.- El ocaso de los sistemas totalitarios. 2.- El libre mercado. 3.- El resurgimiento de la religión y el nacionalismo. 4.- El ambivalente papel de los intelectuales. 5.- La crítica al socialismo. Para efectos del presente, fijaré mi atención en el segundo tema. El libre mercado. La máxima conclusión a la que llegaron, entre otras no menos importantes fue. “La Libertad es el máximo valor, pero inseparable de la Justicia”. Octavio Paz, al cerrar el encuentro, en su discurso de clausura, se refirió a la diversidad de opiniones, abundaron las discrepancias y las divergencias, pero advertía, --”la uniformidad es la muerte del espíritu”--
En lo que coincidieron fue en tres máximas; una de ellas y a propósito del presente, fue (…).”La democracia económica es el necesario complemento de la democracia política. El mercado libre es el sistema mejor—tal vez el único---para asegurar el desarrollo económico de las sociedades” (…) debe estar liberado de las arbitrariedades del Estado, como de los monopolios privados” (…) debe estar regido por la ley y por la sociedad misma, es decir, por los productores, los intermediarios y los consumidores”. El mercado no puede ser un simple y ciego mecanismo, sino que es el resultado de un acuerdo colectivo. El mercado es una de las expresiones del pacto social. …Y seguía OP (…) Creo no equivocarme si digo, que la mayoría entre nosotros, está a igual distancia del Estado-patrón y del laissez—faire absoluto.
Así concibieron el libre mercado estos intelectuales. No, al poder absoluto del Estado patrón. No a los monopolios privados, y al laissez-absoluto. Al dejar pasar, al dejar hacer. En su concepción teórica del libre mercado, le ponen freno, tanto al Estado como a los componentes del mercado: productores, intermediarios y consumidores, Y agregan: es un Acuerdo colectivo que debe estar Regido por la Ley. Sin duda alguna, una gran amonestación intelectual de estos libres pensadores; al Estado y al Capital. Incomprendida por los dueños del dinero de ese tiempo; y envilecida ahora, por los dueños del capital. Claro, esta fue una advertencia intelectual, que no obligaba a nadie a considerarla, pero viniendo de quien venía, era digna de tomarse en cuenta.
La caída de los totalitarismos, nazi y socialista, abrió la oportunidad para experimentar un nuevo modelo económico, -- la Globalización de la economía-- Margaret Thatcher primer ministro de Inglaterra (1979/1990) y Ronald Reagan presidente de los EUA, (1981/1989) fueron los principales promotores de la globalización de la economía, -- del neoliberalismo—teoría económica, que limita la participación del estado en la economía y cuya principal divisa es -- el libre mercado- El neoliberalismo fue impuesto en la mayoría de los países a través de acuerdos internacionales y presiones arancelarias de los poderosos, México no fue la excepción, país dependiente y subdesarrollado, adoptó este modelo económico, no le quedó de otra.
Gradualmente a partir de 1982, en México, se fue abandonando el modelo económico mixto, iniciado con el nacionalismo revolucionario del presidente Lázaro Cárdenas, (1933/1938), dónde el Estado intervenía decididamente en la economía y que nos había mantenido, con una política estable (aunque autoritaria y represiva) y con un crecimiento económico que no se ha repetido. Salinas de Gortari (1988/1994) consolidó al neoliberalismo. Y, partir de entonces empezó el desastre para los mexicanos, no para todos, solo para las clases medias bajas y para los pobres; los ricos y la alta clase política, siguieron igual y se hicieron más ricos.
Así se redujo la intervención estatal, se inició el desmantelamiento de la empresa pública, se desprotegió a través de una legislación conveniente a la clase trabajadora, se coopto a los líderes sindicales, se eliminaron barreras ideológicas y geográficas, se acabó el proteccionismo y se “abrió la economía”. Los bajos costos de producción, consecuencia de los bajos salarios y la infraestructura, trajo desigualdad y corrupción. Sí, el neoliberalismo ignoró los aspectos ideológicos, sindicales, sociales e impositivos para favorecer al gran capital.
Treinta años después, estamos viendo los resultados que nos ha dejado el neoliberalismo, el libre mercado; a nivel mundial, y en México. Pobreza, desigualdad, corrupción y violencia. La amonestación que hicieron los intelectuales fue ignorada por los dueños del capital. El Estado cumplió, se replegó, dejó la economía al libre juego del mercado; pero no tan solo cumplió, se hizo cómplice del gran capital, los dejo hacer y deshacer, al grado que los gobiernos se convirtieron en rehenes de los monopolios, de las grandes corporaciones, financieras, farmacéuticas, bancarias y de las nuevas tecnologías, que utilizaron el libre mercado, para explotar a los consumidores, a sus trabajadores, y al sistema político. Este (el gobierno), se vio rebasado por el capital. El poder del dinero brillo en toda su extensión compró, corrompió, a políticos de alto nivel y a humildes presidentes municipales. El lucro, la utilidad desmedida, el atentado sobre el sistema ecológico, nada les importó. Héctor Ceballos desde 1997 nos lo advirtió en su libro “El arte de la polémica”, afirmando (…)”al desmantelarse el Estado de Bienestar, la consecuencia lógica ha sido siempre un mayor enriquecimiento de la plutocracia y un empobrecimiento progresivo de las grandes mayorías”. ¿Dónde quedó el acuerdo colectivo y el Pacto Social que propusieron Octavio Paz y los intelectuales? En México y en todos los países que adoptaron el neoliberalismo, principalmente en los EEUU., el gobierno propició, facilitó el empoderamiento del gran capital. Ese país vecino, sufrió la gran crisis financiera del 2008. En México, ya nos habíamos adelantado con el Fobaproa. Los bancos nunca pierden, “ni aquí, ni en china”. El pueblo es el que paga.
El premio nobel de economía Joseph E. Stiglitz, en su libro “Capitalismo progresista. La respuesta a la era del malestar”. (Taurus 2020), nos da cabal cuenta, de cómo en los EEUU., país que se jacta de ser el “adalid” de la democracia y del estado de derecho; unas pocas corporaciones dominan sectores enteros; las industrias financieras (los bancos) y la farmacéutica, regulan la economía a su antojo, los dejaron hacer y deshacer. Los gobiernos negocian acuerdos que en absoluto benefician a los intereses de los ciudadanos. Si, en EEUU., hasta algunos ministros de la Corte Suprema sucumbieron ante los intereses partidistas y el poder del dinero, y como consecuencia, actualmente el 20% de su población es pobre. Crearon cuervos para que les sacaran los ojos.
¡Qué podíamos esperar en México!, país con instituciones políticas que no funcionan, secuestradas por el dinero empresarial y del narcotráfico, instituciones parciales. Estos factores del poder económico, no sólo nos sacaron los ojos, sino que nos dejaron como a Prometeo, con las vísceras de fuera. El saldo: desigualdad 55 millones de pobres. Tratar de regular el libre mercado a través de un marco jurídico imparcial, no desaparecerlo – Regularlo -, es tarea imposible. Poderoso caballero es Don Dinero.
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