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El Papa que abrazó la Tierra

Por Luis González Lozano

Abril 26, 2025 03:00 a.m.

A

“Dios perdona siempre, 

los hombres a veces, 

pero la naturaleza nunca.” 

Papa Francisco

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El mundo ha despedido a un líder que, más allá de su investidura religiosa, dejó una profunda huella en la conciencia ambiental de nuestro tiempo: el Papa Francisco. Desde su primer gesto como pontífice, al escoger el nombre de Francisco de Asís -patrón del ecologismo y símbolo de pobreza y humildad-, Jorge Mario Bergoglio dejó claro que su papado estaría íntimamente ligado a la protección de la “casa común”, como solía referirse al planeta.

Su primera encíclica, Laudato si, publicada en junio de 2015, fue un acto de valentía moral y un golpe de timón en la historia de la Iglesia. Por primera vez, un Papa abrazaba con todas sus letras la evidencia científica del cambio climático, arrinconando cualquier tentación de negacionismo y asumiendo la defensa del medio ambiente como un imperativo ético. El documento no fue casual: llegó meses antes de la crucial Cumbre de París, donde se firmó el Acuerdo Climático que aún hoy guía los compromisos internacionales en la materia.

En Laudato si, Francisco nos recordaba que no somos los dueños de un museo inerte, sino los cooperadores imprescindibles de un proyecto vivo, donde cada especie, cada río y cada árbol forman parte de un delicado equilibrio que hemos jurado proteger. Cuidar de la Tierra dejó de ser un asunto de activistas o científicos especializados: se convirtió en una responsabilidad moral universal, sostenida por razones económicas, éticas y espirituales. Fue un acto de fe en el poder de la razón, la cooperación y la ciencia. Fue también una advertencia de que los cambios verdaderos no son lineales ni inevitables: requieren de un compromiso social permanente, de voces que se mantengan firmes ante la adversidad y de líderes que, como Francisco, sepan conjugar compasión con coraje.

Pero Francisco no se detuvo ahí. En 2023, actualizó su mensaje a través de la exhortación Laudate Deum, criticando la lentitud criminal con que los gobiernos han sustituido los combustibles fósiles por energías limpias. Su lenguaje también evolucionó, al ritmo que marcaba la urgencia climática: del “cambio climático” de 2015 pasó a hablar de “crisis climática” en 2023 y de “emergencia climática” en su autobiografía publicada poco antes de su muerte. Francisco comprendió, como pocos líderes religiosos y políticos, que el drama ambiental no es una simple tendencia pasajera, sino el mayor desafío de justicia intergeneracional de nuestro tiempo.

El compromiso del Papa Francisco no fue solo de escritorio. Apoyó públicamente a la activista Greta Thunberg cuando era blanco de ataques conservadores. Ratificó el Acuerdo de París en nombre del Vaticano y, a pesar de su deteriorada salud, intentó participar en la cumbre climática de Dubai en 2023. Su discurso evolucionó de la defensa de la creación a una crítica firme a los mecanismos internacionales, exigiendo multilateralismo real, con mecanismos de control y sanción efectivos. 

Por eso, afirmamos que no volveremos a los tiempos oscuros. Seguiremos trabajando, inspirados en el legado de Francisco, en la construcción de un horizonte compartido donde la esperanza no sea una palabra vacía, sino una tarea colectiva y cotidiana. No es momento de nostalgia ni de resignación. Es tiempo de defender, con toda la fuerza de nuestra convicción, la visión de un mundo construido sobre bases más humanas, más verdes y más justas.

La Tierra, nuestra casa común, nos lo exige. Y nosotros, los que aún creemos en la dignidad y el futuro, no podemos fallarle.

Delírium trémens.- Los amparos promovidos por Cambio de Ruta no son un capricho, sino el ejercicio de un derecho constitucional. La defensa del medio ambiente no es opcional, es una obligación de todos los niveles de gobierno y un deber cívico que asumimos activamente.

Hay declaraciones gubernamentales que caen en la vieja trampa de confrontar desarrollo vs. ecología. Pero la verdadera sostenibilidad implica encontrar soluciones que integren ambos aspectos. Cambio de Ruta no está contra del desarrollo, está contra la ilegalidad, la improvisación y la destrucción disfrazada de progreso.

¿Cambio de Ruta vs. Gobierno? No. Está Cambio de Ruta a favor del medio ambiente, de los derechos humanos y del futuro común. Frenamos proyectos cuando violan la ley, cuando ignoran a las comunidades o cuando sacrifican naturaleza sin estudios ni alternativas. 

No somos el enemigo. Somos la memoria de lo que el gobierno quiere olvidar: que el desarrollo no puede ser excusa para devastar, que los derechos no se negocian, y que una ciudad no se construye con maquinaria, sino con justicia ambiental.

No luchamos para frenar lo que se puede. Luchamos para asegurar que lo que se haga, se haga bien.

@luisglozano