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El sol

Por Marta Ocaña

Septiembre 22, 2021 03:00 a.m.

A

“No conocía el sol. 

Vivía en invierno. 

Era en los montes australes. 

Las aguas invasoras sostenían la Tierra. 

El firmamento era un pálido paraguas, 

desbordado, una medusa oceánica, 

de cabellera verde...” 

Pablo Neruda, en Oda al Sol.

Sorteando y eludiendo las ondas emitidas por la presencia del SARS 2, estamos muchos. La energía generada en las calles con el regreso a clases y la vuelta al semáforo amarillo, nos dan la sensación de estar regresando de a poco, a lo que solía ser nuestra vida cotidiana. 

Y si no fuera suficiente la dinámica en la que hemos vivido desde febrero y marzo de 2020, se añaden además los fenómenos meteorológicos, sus efectos y las ocurrencias y desatinos que muy de mañana se dejan sentir a través de las ondas de radio, tele y otras frecuencias electrónicas y que ponen a muchos de cabeza y a otros tantos de muy mal humor, mientras el resto queda contento o bien, indiferente.

En noviembre de 2020, el NY Times publicaba: “En cualquier momento comenzará un nuevo ciclo de tormentas, y los astrofísicos están divididos sobre cuán activo o amenazador será. El sol puede estar a punto de establecer récords de número de manchas solares y tormentas violentas...” Y en la página del Nat-Geo se leía el 17 de mayo 2021, lo siguiente “Ahora, se ha desatado el nuevo ciclo solar, cuyo pico de actividad está previsto para 2025. Esta vez, el Sol se despertará de su siesta”.

El sol es algo que damos por hecho. Agradecemos su salida todos los días y bendecimos cuando es necesario que se oculte y permita que el día se oscurezca favoreciendo la humedad y la lluvia. Sin embargo el Sol es quizá uno de los enigmas más profundos que los científicos quisieran llegar a conocer cada vez más. Su cercanía con la tierra permite y condiciona la vida, animal, silvestre y humana. Nuestro color y rasgos, son de alguna manera, determinados por esos efectos que el clima, el sol y la geografía definen, perfilando nuestra corpulencia, nuestros ojos y color de piel, de acuerdo a las inclemencias o a los favores de las diferentes regiones en el mundo.

Nuestro sol es el factor para que exista la vida y gracias a su presencia -y sana distancia- es posible que hayamos evolucionado y permanecido sobre este planeta. Y será gracias a los estudios que se hagan, que podremos resistir o bien aprovechar esta avalancha de manchas solares que se generan en ciclos que duran aproximadamente once años.

Hablar del Sol me parece oportuno el día de hoy, cuando se inician los meses en los que el sol se inclinará dejAndo que el día se haga más corto y que su luz dure menos horas. Situación que modificará nuestros hábitos veraniegos y la forma como permanecemos en casa. Con su declive regresaremos a las bajas temperaturas pero por hoy aún es posible vestir ligero y gozar de las tardes de este clima de desierto.

No fue gratuito que fuera una de las deidades más importantes de antiguas civilizaciones y motivo de poemas, cuentos y ensayos. Conocerlo mejor sería quizá fator determinante en nuestra relación con los demás habitantes de nuestro hermoso planeta azul.