Embajadas pa´ cuates

"Es indispensable que México despliegue a sus mejores diplomáticos, aproveche a un gran servicio civil de carrera, como es el servicio exterior mexicano.". 

Martha Bárcena

Isabel Arvide acudía a las mañaneras en representación de su blog, "Estado Mayor", le hacía preguntas lisonjeras al presidente e incluso le pidió dinero. El 9 de enero de 2020 le "preguntó": "El 70 por ciento de las personas se informa por internet y, sin embargo, quien recibe la publicidad oficial es un semanario que se llama Proceso que usted dijo que no se lee. Quienes tenemos un portal, estamos en las redes sociales, estamos aquí desde la madrugada, no recibimos un centavo de publicidad". Añadió que Proceso "solo tiene contenido que le pega" al presidente. 

No sé si el mandatario le dio finalmente el "chayote" al blog de Arvide, el cual se sigue publicando con su participación, pero sí la nombró cónsul en Estambul. Como es un cargo para diplomáticos de "carrera", no tuvo que pasar por la aprobación del Senado. Solo que ella no es diplomática. Cuando este domingo se disponía a volar a Chetumal (supongo que para cumplir con funciones consulares) declaró: "¿Por qué me nombró el presidente? Porque le dio su gana nombrarme". 

Al servicio exterior mexicano, en cambio, es muy difícil ingresar. Hay que aprobar un examen de cultura general, pruebas de español, inglés y otro idioma, redactar un ensayo, someterse a exámenes médicos y psicológicos, tomar cursos en el Instituto Matías Romero y realizar prácticas en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Pero estos son solo requisitos para presentarse a un concurso de oposición bianual. Si el aspirante obtiene finalmente una plaza, empieza a trabajar con nivel de técnico administrativo C. 

Desde siempre, sin embargo, los presidentes han menospreciado al servicio exterior y han dado las representaciones más importantes a aliados o amigos. Uno podría entender que de manera excepcional se confiara una legación a un especialista o a un político cercano al mandatario, pero convertirlo en una práctica habitual es inadmisible. 

Arvide no solo no tiene experiencia diplomática, sino que ni siquiera muestra un trato educado con sus subalternos, como lo han exhibido grabaciones difundidas en redes sociales. No es, empero, el único caso en que el presidente nombra a quien le da la gana. Blanca Jiménez renunció a Conagua por "un problema familiar" que la obligaba a salir del país, pero el presidente salió al quite y la nombró embajadora en Francia. Josefa González Blanco fue obligada a renunciar a la Secretaría del Medio Ambiente por pedir que un avión comercial regresara a puerta a recogerla, ya que llegaba tarde, pero recibió como premio la embajada ante el Reino Unido. Alberto Barranco es periodista y lo admiro como cronista urbano, pero no tiene experiencia diplomática y, sin embargo, fue nombrado embajador ante el Vaticano. La lista sigue. 

Washington da algunas embajadas a políticos o donantes de campañas, pero la mayor parte recaen en diplomáticos. En los países de Europa es excepcional que un embajador no sea diplomático. La designación de Martha Bárcena, del servicio exterior, como embajadora en Washington al principio del sexenio fue una señal positiva, pero a pesar de su excelente trabajo en el complicado gobierno de Donald Trump la reemplazó Esteban Moctezuma (excompañero de trabajo mío), quien no tiene experiencia diplomática. 

El presidente López Obrador dice con frecuencia: "No somos iguales". Quizá sea cierto en algunos campos, pero en el menosprecio a los diplomáticos de carrera ha sido igual o peor que sus predecesores. 

Dictadura

El presidente populista de El Salvador, Nayib Bukele, logró la ansiada mayoría absoluta en la nueva Asamblea Legislativa. La primera medida de los nuevos legisladores ha sido destituir a los jueces constitucionales y al fiscal general. Así empiezan las dictaduras. 

Twitter: @SergioSarmiento