Epícuro, el poliamor y nuevos paradigmas
Una buena noticia: el acuerdo político, social, religioso, contractualista, binario y monógamo, vive en este siglo sus últimos momentos, la esencia del sistema patriarcal muy probablemente generado a finales del paleolítico, se encuentra en un momento histórico donde finalmente se ha develado su verdadero rostro, el rostro que por siglos con distintas máscaras ha sido opresor de lo distinto, finalmente fue de a poco desenmascarado por las luchas feministas, las de la comunidad lésbico – gay, las de las minorías étinicas, las de personas con discapacidad, y las de todes les diferentes.
En la historia que conocemos, hubo cismas que sacudieron los órdenes establecidos, mujeres y hombres con ideas que en su momento parecieron subversivas y que desde su disruptividad fueron generadores de cambios, por ejemplo, aquel joven Jesús habitante de Galilea quien con sencillez y valentía habló de amor, hermandad e igualdad en las tierras del César Romano y del Sanedrín, o como olvidar a Olimpe de Gauge quien en Francia ante el nacimiento del nuevo paradigma burgués revolucionario, exigió el reconocimiento de derechos para las mujeres y su plena ciudadanía, o el sueño de Luther King enfrentando al poder blanco supremacista americano, sin mencionar la lucha de Harvey Milk en favor de la comunidad LGBT y por supuesto al extraordinario mexicano Gilberto Rincón Gallardo artífice de la única Convención que reconoció a las personas con discapacidad.
De todas estas luchas surgieron siempre nuevos comienzos para la humanidad, marcaron un antes y un después, y aunque pareciera que en naciones como nuestro México el ritmo de la vida social pareciera inamovible, lo cierto es que caminando por sus calles, recorriendo pueblos y ciudades, observando la realidad, es evidente un modo diferente de pensamiento, la conciencia colectiva ha venido a romper silenciosamente los arcaicos modelos de construcción social, los jovenes, nuestros jovenes estan deconstruyendo sin asapavientos las insostenibles “verdades” impuestas desde los status quo, “verdades” en las que ya es imposible creer y muy probablemente ellos, a diferencia de otras generaciones, con mucha valentía, finalmente derribarán el útimo paradigma, esa última hoja de parra, esa que separa a la vieja humanidad monógama con la nueva poliamórdrica.
En conversaciones de café, a muchos aún espanta y les es dificil entender el significado del poliamor, porque aún se mantiene encendido el software de la monogamia como construcción social garante de un modelo -insisto patriarcal-, forzado a la prevalencia de un modelo familiar que vive para nostalgia de muchos, sus últimos días, Europa va más avanzado ya hacia la construcción de nuevos modelos organizacionales más solidarios y más allá de la antigua familia heredada por Roma.
Pero no deberían esas conversaciones causarnos ningún espanto, pues al terminar de decostruirse ese modelo muy probablemente nosotros ya estaremos muertos o en el mejor de los casos viviendo nuestros últimos días (confieso que me gustaría verlo); y es que hubo un tiempo en que el modelo social poliamórdrico ya había sido experimentado, fue en el antiguo huerto El Pireo afuera de Atenas, por el magnífico Epícuro, un Jardín dedicado a la fraternidad auténtica (no la de los políticos) donde eran bienvenidos todes, mujeres y hombres, libres y esclavos, donde ninguno era más ni menos que otro, donde el queso, el pan y el vino se compartían, sin temer a la muerte, al dolor, ni mucho menos a los dioses, donde el ser familias era serlo para todos, para el otro, donde el significado del amor no era sólo de connotación sexual, era un amor más fraterno, más amplio, más libre, más sublime, ahí ocurría el amor mismo a la humanidad, quizá de ese mismo amor genuino fue del que hablarían siglos después de Epícuro, Jesús el Cristo, los Dalais Lama o Lennon; ojalá la vida en el futuro cercano nos permita ver la conformación de cientos de miles de jardines epicúreos y algún día unificarlos todos en otro sumamente inmenso, en el Jardín llamado: Planeta Tierra.
Columna dedicada a todos los amigos epicúreos, pacifistas, soñadores y a quienes aman a otros seres humanos en libertad.
Los sigo leyendo en: jorgeandres7826@hotmail.com.
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