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Esto promete ponerse bueno

Por Juan José Rodríguez

Noviembre 12, 2020 03:00 a.m.

A

De cara a la elección de gobernador del año entrante, los emplazamientos partidarios, hijos del crudo pragmatismo que siempre se hace presente en este tipo de arreglos, ya están visibles, pero subsiste la incertidumbre mayor: ¿quiénes serán los candidatos? Si las coaliciones registradas de ultima hora el martes pasado ante el Ceepac subsisten hasta el final, es un hecho que estaremos ante una contienda altamente competida.

En materia de candidatos, antes de avanzar más conviene precisar que el hecho de que haya sido suscrito un convenio de coalición entre Morena-PT-PANALSLP-PVEM de ninguna manera le garantiza a Ricardo Gallardo Cardona que él será el abanderado. Pudiera llegar a serlo -eso dependerá de cálculos morenistas aún no concluidos- pero es incorrecto afirmar que ya lo es. Además de las cuestiones estatutarias y procedimentales que se deben agotar, en los últimos días RGC ha sido objeto de férreos rechazos no solo de parte del ala dura morenista sino hasta del comodino PT. Aquí la voz cantante la lleva Morena y su dilema es cómo evitar que, dicho coloquialmente, le salga más caro el caldo que las albóndigas.

A reserva de que cuando se puedan conocer los textos íntegros de los convenios de coalición, con todo y letra chiquita, queden claras las cosas (en el Ceepac nos dijeron que no podían entregar copias porque contienen datos personales que deben ser reservados), en el ámbito del bloque PAN-PRI-PRD-PCP se manejan dos versiones. Una, que el candidato será el que emerja de la elección interna panista, y la otra, que el PRI sacará uno propio con su método de Convención de Delegados, y que una vez definidos ambos las dirigencias partidistas “se pondrán de acuerdo” para postular al más competitivo (suponemos que utilizando encuestas).

Ayer miércoles al anochecer vencía el plazo interno del PAN para recibir solicitudes de registro de aspirantes a la candidatura.Ya es un hecho que en la elección interna albiazul solamente habrá cuatro contendientes: Marco Gama, Sonia Mendoza, Xavier Nava y Octavio Pedroza. Los cuatro de a deveras que hubo desde un principio. El Boris se bajó de la contienda explicando motivos; Rolando Hervert argumentó secuelas del Covid-19. Ayer a media mañana Xavier Azuara emitió un comunicado informando que también se retira. 

(Es obligado subrayar que luego de un año de circo, maroma, teatro, frivolidades, bravuconerías, exhibiciones de filias y fobias y muestras de codicia por parte de la dirigencia estatal del PAN, a final de cuentas las circunstancias se impusieron y solo llegarán a la votación de la militancia los cuatro con nivel, solidez y currículum suficientes para sustentar sus aspiraciones. Los tres que Juan Pancho y el propio Azuara se empeñaron en “inflar” se “desinflaron” a la hora de la verdad).

MISTERIO 

Hace algo más de dos años, apenas conocido el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Caco Leal Tovías comenzó a comentar “en corto” un plan que traía en mente: convencer al gobernador Juan Manuel Carreras de que lo mejor para él sería construir un acuerdo político con el nuevo Presidente de la República, por efecto del cual el siguiente mandatario potosino fuera el candidato de Morena que definiera AMLO, apoyado por el PRI potosino jefaturado por el propio Carreras. Luego, astuto como es, Caco deslizaba el nombre de Juan Ramiro Robledo como el mejor candidato que podría presentar Morena. 

El proyecto de Leal Tovías no era disparatado y tenía un punto fuerte: el perfil de Juan Ramiro, reconocido por tirios y troyanos como un político experimentado, dueño de una sólida formación profesional y, sobre todo, comprobadamente honesto. Además, era bien conocido por López Obrador.

En la medida que López Obrador y Carreras hacían química, se daban trato hasta afectuoso y, en los hechos, el primero apoyaba con recursos para obras y proyectos importantes al segundo (aeropuerto de Tamuín, carretera Valles-Tamazunchale, vía alterna a la Zona Industrial, protección Sierra San Miguelito, nuevos libramientos de la zona metropolitana, etc.), se veía más factible el plan Caco. Hubo un momento en que se ensombreció por la inclusión de Esteban Moctezuma en la lista de prospectos, pero luego que éste se descartó (descarte que podría no ser irreversible), el sol volvió a brillar.

Todo parecía marchar a pedir de boca: Carreras y su equipo se podrían ir tranquilos a sus casas el 26 de septiembre (quizá menos Caco que podría repetir), sin esperar sobresaltos mayores en el temible séptimo año, dejando en Palacio de Gobierno a un aliado agradecido, que además dejaría satisfecho al Presidente y jefe real del morenismo en el país.

Los movimientos más visibles en la operación del plan comenzaron a darse en agosto pasado. Con motivo de la visita presidencial para asistir a la reunión de la Conago, Juan Ramiro, sin justificación protocolaria ni jerárquica, fue incluido en el comité de recepción de López Obrador en el Centro de Convenciones, al lado de las presidentas del Congreso y el Supremo Tribunal, de los comandantes de la Zona Militar y de la Guardia Nacional, del Rector de la UASLP y del alcalde capitalino. AMLO lo saludó cordialmente y cuando Juan Ramiro comenzaba a decirle que era actualmente presidente del Tribunal de Justicia Administrativa, Andrés Manuel lo interrumpió sonriente y le dijo algo así como “sé qué estas haciendo, estoy informado”. A todos los demás los saludó en diez segundos y a JRR le dedicó el triple.

Un mes después, durante el quinto informe de gobierno de Juan Manuel, a punto de iniciar el evento, Juan Ramiro estaba en la tercera o cuarta fila, como correspondía a su jerarquía oficial. Personal de la ayudantía de Gobierno fue por él y lo instaló en primera fila. Horas más tarde, en una discreta comida servida en honor de la representante presidencial, la secretaria de Gobernación, se armó la mesa principal con doña Olga, el gobernador, su esposa y dos de sus hijos, las presidentas del Congreso y el Supremo Tribunal, los dos comandantes militares, el rector y Juan Ramiro. Desde mediados de octubre, a cuanto actor político se le ponía a su alcance, Caco le insistía que no había mejor proyecto que el acuerdo con Morena llevando a JRR de abanderado.

Para los enterados, las señales eran esclarecedoras. Como me lo diría poco después un alto funcionario estatal “Sí, ya lo subió al escenario”, refiriéndose a Carreras y Juan Ramiro.

De súbito, con pocos días de plazo para lograr y registrar coaliciones electorales, Caco y Carreras se encontraron con que nadie del lado de Morena se mostraba interesado en concertar algún acuerdo, y ante el riesgo de quedarse en el aire se comenzó a platicar con el PAN. De esto hace cosa de días.

Lo más cercano a una explicación que hemos conseguido es lo que un par de enterados de los entretelones nos comentaron entre la noche del martes y la mañana de ayer. Fue algo así: “En Palacio Nacional nunca quisieron tocar el tema electoral y en Morena con sus pleitos internos no había nadie con quién hablar. En cuanto llegó Mario Delgado a la presidencia mostró que sus proyectos iban por otro lado. Así que adiós”.

Hubo un momento, por ahí de septiembre, que parecía que la partida de ajedrez concluiría pronto con un jaque mate a favor de la dupla Leal Tovías-Carreras: Juan Ramiro por Morena y, producto de un acuerdo por debajo de la mesa con AMLO, Luis Mabhub por el PRI. Gran jugada porque Mahbub no le quitaría un solo voto a Morena (no son sus rumbos) y sí podría quitarle unos cuantos al PAN. Pero de repente, como diría Emmanuel, “Todo se derrumbó”.

En función de cómo se resuelvan finalmente las candidaturas y, sobre todo, de quién sea el próximo gobernador, el futuro de Juan Manuel y Caco -igual que el de otros muchos- será plácido, azaroso o infame. Yo que ellos, por si las dudas, comenzaba, pero ya, a limpiar la casa. Ahí tienen los Servicios de Salud, para empezar.

Por último, hay una referencia adicional que confiere (creo) verosimilitud al hecho de que en Palacio Nacional no hayan querido hablar de temas electorales con nadie de por acá. En el entorno de Gabino Morales se sabe y tiene por cierto que antes de que concluyera octubre, el superdelegado tuvo oportunidad de conversar con el presidente López Obrador, quien le habría dicho, palabras más, palabras menos, que si quería seguir ayudándole desde su cargo, él encantado, que apreciaba su trabajo, pero que si estaba pensando en ser candidato a cualquier cargo de elección popular, que estaba en libertad de hacerlo, que de ninguna manera se opondría,  pero que tuviera claro que no recibiría ningún apoyo especial de su parte; que él, AMLO, no pensaba meterse en los asuntos de Morena.

COMPRIMIDOS

El documento del INE que establece lineamientos para cumplir con la equidad de género fue aprobado el viernes pasado, pero es muy probable que sea impugnado por el Senado y algunos partidos políticos. Si finalmente queda firme, todas las formaciones políticas tendrán que hacer cálculos muy precisos para saber en qué estados deben postular hombres y en cuáles mujeres. Se prevén complicaciones, porque además hay que cumplir con cuotas de jóvenes e indígenas.

Las decisiones de los jueces potosinos adversas a los propósitos intimidatorios de los pillastres Manuel y Fernando Barrera Guillén, y Edgardo Hernández Contreras (¡los tres del Verde!), son de una gran trascendencia. Hay quienes en el mundillo oficial promueven juicios contra comunicadores que los incomodan a sabiendas de que no van a ganar, pero su venganza consistirá en causar molestias, angustias y gastos. Si saben que todas las erogaciones pueden finalmente salir de sus bolsillos, se dejaran de promociones frívolas.

No sé si fue una decisión propia o impuesta por las circunstancias, pero el hecho de que Xavier Nava no haya podido sacar en fechas anteriores los nuevos planes en materia de desarrollo urbano, resulta un suceso feliz para él aunque no lo parezca. Eran (o son) muchos los convencidos de que la urgencia por darle gusto a los desarrolladores inmobiliarios era para no sufrir estrecheces de campaña.

En la colaboración de la semana pasada cometí dos errores. Uno, cuando dije que bajo ciertas circunstancias Xavier Nava podría competir como candidato independiente, siendo que en esa fecha ya se había cerrado el registro para aspirantes en esa modalidad. Segundo, escribí Jaime Padilla donde debí poner Jaime Pineda. Este error se corrigió rápido en la versión online pero quedó en la impresa.

Hasta el próximo jueves.